Para cerrar feria, victorinos justos.

 

Última corrida de Semana Grande. Los toros de Victorino justos de todo menos de presentación, no han dado el juego esperado.

Con dos tercios de plaza se ha lidiado la ultima corrida de la Semana Grande. Toros de Victorino, bien presentados y justos de fuerzas. Mansearon todos en el caballo, el quinto desarrollo sentido. Padilla, oreja y pitos con silencio tras aviso. Luis Miguel Encabo oreja y ovación con saludos. Iván Fandiño ovación con saludos tras aviso y palmas. Las cámaras de antena 3 retransmitieron el festejo en directo.

La sorpresa de la tarde la dio los dos tercios de plaza, unos siete mil espectadores. Después de la cacareada gran corrida del año pasado, con indulto incluido, se esperaba un lleno. Pues ni por esas, la afición pasa ya de figuras y hasta de victorinos. ¡Que pena!. Y siguen en sus trece, escuchando a los que no pagan, en vez de a los que pagan, en fin allá ellos con su negocio.

Decíamos en el encabezamiento, que la corrida justita en casi todo, porque ha estado bien presentada. Justa de pitones, no cuando salían de chiqueros, pero si en cuanto rozaban algún capote, algunos como brochas, justa de fuerza, casi todos perdieron las manos en alguna ocasión y eso simulándoles a todos la suerte de varas un día más. Y sobre todo justa de bravura, prácticamente ninguno lo fue.

Hubo toro eso si, porque siempre tienen ese punto de casta, para mantener la atención de los espectadores, pero insisto, bravos ninguno, o por lo menos no nos los dejaron ver.

El primero recibió los dos puyazos sin emplearse. Noble. El segundo en el primero empuja, y en el segundo solo señalaron. Noble, los pitones escobillados, blando. El tercero recibió los dos puyazos sin emplearse tampoco. Noble. El cuarto de la tarde tomo el primer puyazo sin emplearse y el segundo solo se lo señalaron, blando, rajado, murió en la puerta de chiqueros. El quinto, los dos puyazos reglamentarios, sin emplearse en ninguno de ellos. Blando desarrollo sentido, zapatillero. El sexto protestado por inválido señalándole solo los puyazos y los pitones como brochas.

Con estos mimbres Padilla montó sus numeritos que tanto gustan a los públicos, banderillas a toro pasado, pases para acá y para allá, pero nada de torear. Mató de una estacada caída y se le pidió la oreja que le fue concedida.

El cuarto, sin ser un toro malo, el Ciclón de Jerez correteo por toda la plaza, dando muletazos sueltos, perdió los engaños hasta en seis ocasiones y para terminar, dio un sainete con los aceros, cuatro pinchazos, aviso, bajonazo y cuatro descabellos. Pitos a la muerte del toro y silencio cuando se lo llevaron al desolladero.

Encabo estuvo muy bien en su primero, que lo dejó sin picar. Bien en banderillas toda la tarde. Tandas por la derecha gustándose ligando y templado, así como al natural. En un monto de relax, el toro le dio un susto, posiblemente, le haya hecho alguna lesión el tobillo izquierdo. Mató de estocada un poco caída. Oreja de ley.

El quinto fue el peor de la tarde por su falta de fuerzas, el matador no lo quería ni banderillear, cedió por la presión del publico. Se quedaba corto y no se acopló. A medida que avanzaba la faena el toro se revolvía antes y buscaba al matador. Pinchazo hondo, estocada tendida trasera, caída y descabello. Ovación con saludos.

Iván Fandiño estuvo aseado toda la tarde, teniendo en cuenta que es el matador menos placeado. A su primero lo mató de media estocada atravesada, dos pinchazos, una estacada y dos descabellos, después de sonar un aviso. Al sexto de un pinchazo y una estocada. Palmas.

Bueno y esto fue todo, tiempo habrá para analizar lo que ha dado de si esta Semana Grande, que a pesar de que muchos la hayan querido enmascarar o maquillar, no ha dejado buen sabor de boca a nadie y cuando digo a nadie digo a los paganos. Ningún triunfo rotundo, ninguna puerta grande y desastre ganadero, si exceptuamos la extraordinaria corrida de Cebada Gago y un poco menos la de Victorino

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