Eduardo Gallo corta una oreja, a una invalida corrida

 

Gallo se lleva el gato al agua con una oreja, en una corrida de inválidos y descastados toros de Joselito y Arranz.

Con algo más de media plaza se han lidiado toros de Joselito y de Enrique Martín Arranz. Inválidos, descastados y mal presentados. 4º, 5, 6º escurridos. Enrique Ponce ovación con saludos tras aviso y silencio. Morante silencio y ovación con saludos. Matías Tejela ovación con saludos y silencio. Eduardo Gallo oreja con petición de la segunda y silencio. Se desmonteraron los subalternos Tejero y Domingo Siro.

Tarde larga y tediosa de ocho toros. Supuestamente de las mejores programadas, que congregó a poco más de media plaza, eso cuando empezó el espectáculo, porque cuando terminó, no llegaba a la mitad de la plaza. Muchos de los espectadores empezaron a abandonar Illumbe a la muerte del sexto toro de la tarde.

No era para menos, una escurrida e invalida corrida que se le simulo toda la tarde el tercio de varas, no aguantaban ni un puyazo. Pero para eso estaba el maestro de Chiba, haciendo lo que mejor se le da, que es la de hacer de enfermero, sobre todo en su primero. Pases a media altura cuidando mucho al torito aliviándose mucho y como también en el es habitual, alargando la agonía del toro hasta el limite de sonarle el primer aviso durante la faena, le da igual, la cosa es amontonar muletazos. El quinto de la tarde aguantó más, pero Enrique no estaba para tanto ya había hecho su labor en el primero. No se acopló en ningún momento, pases sueltos y sin ninguna gracia. El primero lo mató de dos pinchazos y un bajonazo. Un metisaca y un pinchazo, el toro se le hecha y ahí dejó para el puntillero al quinto de la tarde.

Morante, ni tan siquiera estaba por la labor de hacer de enfermero, no le servia el toro para su supuesto toreo de arte y no se molestó, se fue a por la espada para recetarle al animalito dos pinchazos y una estacada caída trasera. El sexto parecía que si, que podía tener posibilidades. Algunos muletazos sacó el artista, pero nada para echar cohetes, solo los justos para congraciarse con la parroquia, no vaya ha ser que se empachen en Donosti de toreo del bueno. Pinchazo y estocada trasera fue como acabó con el toro.

Matías Tejela estar estuvo y hasta en el tercero de la tarde recibió una ovación desde el tercio, pero más por seguir la pauta del maestro de Chiva, es decir, amontonar muletazos y hacer de enfermero para que el toro no se fuera al suelo, que por dar alguno muletazo bueno. Lo mató de un bajonazo. Pinchazo metisaca otro pinchazo y una estacada caída y trasera necesitó el diestro para acabar con la vida de Francachelo séptimo de la tarde, que intentó torearlo pero lo que hizo fue aburrir al personal.

Eduardo gallo venia a casa de los Jefes y además donde el paisanaje lo mima, él lo sabe y con el cuarto de la tarde, quizás el mejor, quiso romper la baraja, pero el valor en el toreo hay que ponerlo para echar la pata adelante, traerse el toro de fuera a dentro y de arriba abajo, ya hemos comentado que no se podía con estos mimbres hacer esos cestos, tampoco sé si el torero los puede hacer, aunque sea con otros mimbres. Gallo se limitó a dar series despegado, sin agobiarse y sin mandar. Es lo que llaman el toreo moderno, haciendo esto y con una buena estocada, el publico pide las dos orejas, en este caso el presidente, con buen criterio, solo concedió una. No era malo para el torero el octavo, que no quiere decir que no fuera, blando, manso y soso, como sus hermanos de camada, pero aguantó un poco más yendo y viniendo, aun así no estuvo Eduardo a la altura del toro tampoco. Pinchazo, estocada trasera, suena un aviso y termina con el toro y la larguísima tarde.

Archivo de Noticias