Y.. comenzó el espectáculo.

Comienza la semana grande de San Sebastián con una corrida de rejones que aburrió por momentos a los suplentes de los espectadores habituales.

Con media plaza escasa, se han lidiado toros afeitados reglamentariamente para rejones, de la ganadería de Luis Terrón. Mansos e inválidos, el sexto sustituido por otro de la misma ganadería cuatro en lidia normal y dos por colleras. Sergio Vargas ovación con saludos. Diego Ventura oreja, Joao Moura hijo, silencio y Leonardo Hernández hijo silencio tras aviso. La pareja formada por Vargas y Moura vuelta por su cuenta con protestas y Diego Ventura y Leonardo Hernández oreja.

Y.. comenzó el espectáculo, pero el pobre, el de dar pena, primero por los toros, segundo por la plaza, y tercero, por unos supuestos toreros a caballo, que menos torear, hicieron de todo. Mas bien parecía, una continuación del circo que unos días antes había estado ubicado en la plaza. Parecían esas señoritas que doman caballos y los hacen dar vueltas y cabriolas por la pista del circo, a diferencia que aquí había un toro en el ruedo, bueno invalido pero toro. Y esto, año tras año.

Encabezábamos esta crónica diciendo que acudieron hoy al coso de Illumbe los suplentes de los espectadores ya que los titulares aprovechan este día para dejar las entradas del abono a los familiares y amigos. Hacen bien es muy aburrido ver pegar carreras sin ton sin son, por toda la plaza a cuatro caballeros y sus monturas.

También es algo triste de ver a cuatro contra uno. Cuando éramos chicos, en el colegio siempre decíamos que cuatro contra uno mierda para cada uno, ahora no vamos a ser irrespetuosos, pero con ganas nos quedamos. Encima para más tristeza, los dos últimos toros fueron unos inválidos, daba pena ver como los tiraban una y otra vez al suelo con los recortes de los caballos. El sexto bis fue el que más aguanto las carreras.

Todos clavando al rabo y ninguno encelando ni dando los pechos a la hora del encuentro. Triunfó, si triunfo se puede llamar a cortar una oreja solo y otra en compañía de otro rejoneador, el toreo bullanguero y populista de Ventura pero sin arte ni temple. Los jóvenes verde muy verde los hemos vistos para estos menesteres, claro que el nivel de exigencia tampoco es demasiado. Pasadas en falso, rejones en la paletilla de los toros y hartura de ver como una y otra vez los rejones de muerte entraban y salían de los toros.

Un año más comienza una Semana Grande en la plaza de primera que menos gente acude y esto no tiene visos de mejorar.

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