|
por Vicente Sánchez-López
Desde que se presentaron los carteles
de Salamanca aposté claramente por la novillada
de los santacolomas del Hoyo de la Gitana y por la corrida
del Pilar, que está año estaba lidiando
toros muy importantes en cosos como Madrid, Nimes, Valencia,
Burgos...
Y comenzó la feria con los novillos
de los hijos de Ignacio Pérez-Tabernero Sánchez,
propietarios del Hoyo de la Gitana, que sin ser un derroche
de bravura si que tuvieron esos detalles de la casta que
hacen llegar al tendido la emoción tan escasa en
nuestros días y tan necesaria para la fiesta. Hubo
un par de ellos de gran nota, muy encastados. Bien presentada
los utreros, algunos tenían más trapío
que muchos "toros" que se lidiaron en días
posteriores.
La primera corrida de toros había
sido la más aplaudida en el desenjaule, y cierto
es que estaba muy bien presentada, pero lo de los toros
de Montalvo fue de estudio. Se devolvieron tres pero bien
podían haber visto el pañuelo verde los
6. Reses que desde que pisaban el albero y echaban una
carrera ya daban muestras de una invalidez extrema y de
la que la empresa, los veterinarios y el ganadero deberían
dar explicaciones, porque fue todo muy raro. La frase
que más oí al salir de la corrida fue la
de que "estaban podridos", pero no creo que
sepamos lo que les pasaba a los pobres animalitos .
El día 13 con la corrida de Torrestrella
ya empezamos a ver como el equipo veterinario de la plaza
tiene un listón muy desigual y además hacia
abajo. Los de Álvaro Domecq parecían una
escalera, nada parejos y alguno muy, muy chico y el toro
que completó la corrida con el hierro de Miranda
de Pericalvo ( propiedad de la empresa) era un toro de
desecho, el único que le quedaba ya en la finca,
eso sí, muy bien cebado. Un encierro que se caracterizó
por su escasez de casta, refugiándose casi todos
en chiqueros o al abrigo de las tablas, ninguno empujó
de verdad en el caballo y uno o
dos " zirvieron" en la muleta con esa sosería
propia del descaste.
Lo del día 14 se veía venir
porque el año que lleva El Puerto de San Lorenzo
no está siendo para tirar cohetes. Muy desigual
la corrida de Lorenzo Fraile, con tres toros muy justitos,
todos tuvieron una excesiva falta de fuerzas y se debían
haber devuelto varios toros, aunque en el último
tercio se tenían en pie, sacaban clase y nobleza
y se les debió cortar alguna oreja.
La tercera corrida del abono pertenecía
a los dos hierros de la familia Gutiérrez Lorenzo,
y de aquí ha salido, según "los entendidos",
el Toro de Oro que la Junta de Castilla y León
otorga al toro más BRAVO de la feria, que no más
TOREABLE, y para mí esa es la equivocación,
cierto que fue un toro muy bueno en la muleta, con mucha
calidad, fijeza y una nobleza infinita pero también
escaso de fuerza y que en los primeros tercios dejó
mucho que desear, donde enseguida fue a la puerta de chiqueros
y miraba al callejón, se dolió de un picotazo
que no puyazo que le propinaron y del primer par de banderillas
salió buscando de nuevo los chiqueros.
La corrida era también desigual,
sin exageraciones de presentación, pero si un punto
por encima de lo que este ganadero presentó años
anteriores en La Glorieta, alguno pobre de cara y atacados
de quilos para aparentar. Todos los toros buscaron la
puerta de chiqueros a las primeras de cambio, prácticamente
no fueron picados, y me remito a que llegaban a la muleta
sin apenas sangrar, estaban con las fuerzas justas y tenían
una bondad infinita, pero como ahora la bravura sólo
se mide en que lleguen medio moribundos y con 50 pases
a la muleta, habrá que decir que fue una corrida
brava, pero la verdadera bravura es bastante diferente
a lo que hicieron Talador, premiado también con
una vuelta al ruedo exagerada, y sus hermanos.
Llegamos al día 16 en el que se
lidiaron los toros de " El Pilar", correctamente
presentados, sin exageraciones, y de un juego interesante,
destacando tres toros. El que abrió plaza de Moisés
Fraile, el otro hierro de la casa, fue un toro muy encastado
de los que pueden dejar en evidencia a cualquier torero
que no esté en un gran momento, el segundo, Mirabero,
desde que pisó el ruedo quiso pelea, empujó
con gran fijeza en el caballo al que llevó desde
el tendido 8 hasta el 6 porque le taparon la salida, cuando
no dio motivos para ello, y llegó a la muleta con
una calidad extraordinaria, un toro BRAVO de verdad, aunque
un punto flojo, todo hay que decirlo, por el tremendo
puyazo que recibió y hubo otro toro humillando
desde salida, con entrega en el caballo y con una calidad
tremenda, sobre todo por el pitón izquierdo.
Los otros tres toros también fueron
servibles y a todos se les pegó duro en el caballo,
excepto al primero que debió recibir otro puyazo,
que seguro hubiese tomado con brío. Un gran encierro
el de la familia Fraile Gómez que por supuesto
estuvo por encima de la terna.
El día 17 llegaron a la Glorieta los toritos Garcigrande-Domingo
Hernández, los seis nacidos en Septiembre de 2001,
es decir recién cumplidos, si es que eran ya cuatreños,
que alguno tenía carita de novillo. Correctamente
arreglados de cara, el único bien presentado y
astifino protagonizó el susto de la Feria. Un encierro
que se caracterizó por la falta de fuerza y de
casta, en el que hubo dos toros devueltos que perfectamente
pudieron ser más. 
La última corrida a pie fue muy
movida en los corrales, porque de los 6 toros de Jandilla
que llevaban 14 días en Salamanca sólo se
aprobaron dos, y de los cuatro que trajeron la noche anterior
otros dos, así que se remendó la corrida
con uno de El Vellosino y otro de La Ventana de El Puerto.
De escándalo cuando salió el primero de
Borja Domecq, un torito, becerro, sin cabeza ni cuerpo
ni para un festival y el quinto fue un torete también
y en cuanto dobló las manos fue devuelto por miedo
a la que se podía montar en la plaza que estaba
presenciando una becerrada cuando el respetable había
pagado por toros.
Los otros dos que se lidiaron con el hierro
de la estrella tampoco metían miedo, uno terciado
y otro con cuerpo pero abrochado de pitones y los dos
se caracterizaron por la sosería y la flojedad.
Al ser devuelto uno de los titulares vimos en la misma
corrida cuatro hierros diferentes, el de El Vellosino
era un toraz o
al que le habían arreglado perfectamente los pitones
porque seguro que las dos perchas que debía tener
metían mucho miedo, el de la Ventana sosote y el
sobrero que salió, con el hierro de los Bayones,
mansurrón. En definitiva una corrida de las que
quitan afición.
La corrida de rejones, por el tema de la lengua azul,
fue del todopoderoso Fidel San Román. Herrados
con el hierro de los Guardiola Domínguez fueron
un derroche de mansedumbre y de falta de codicia.
La Feria 2005 de Salamanca ha sido una
de las peores que se recuerdan y la empresa debe reflexionar
si no quiere ver como año tras año la plaza
se va vaciando. La presentación de los toros es
desastrosa y los veterinarios deberían hacer su
trabajo y no dejarse influenciar por nadie y aprobar toros
que no los aprobarían en cualquier plaza que se
considere medio seria. Los toreros llegan aquí
con los deberes hechos y saben que esta plaza ni les va
a dar ni les va a quitar nada. Y si me he sentido engañado
muchos días en la plaza es lógico que como
yo habrá otros 200 que cada año no vuelvan.
Que razón tenía mi maestro de que iban a
acabar con esto y como sigan así no lo dudo.
Vicente Sánchez-López
PD.- He echado mucho de menos toros
serios en mi tierra pero mucho más de menos te
he echado a ti maestro, Alfonso.
|