| Alfonso
Navalón
Eduardo Gallo es uno de los poquitos toreros
nuevos que tiene posibilidades de cuajar en figura. También
corre el riesgo de torcerse y no pasar de la mitad de
sus posibilidades. Hasta ahora lo han llevado demasiado
deprisa y ha tenido fuertes contratiempos que afortunadamente
superó, rematando una temporada con muchas esperanzas
y situado entre los que deben estar en las grandes ferias
del año próximo.
Su alternativa fue un atragantón.
Llegó demasiado deprisa de becerrista a matador
de toros y varias cogidas, sin reponerse debidamente,
lo llevaron al grave compromiso de Salamanca donde lo
salvó la mediocridad de su rival El Capea chico
y el apoyo de paisanaje completamente entregados. Sin
embargo, en su primera tarde un toro de Moisés
Fraile lo desbordó por su empeño de hacer
encimismo cuando la codicia del toro pedía distancia.
Luego dejó muy buen sabor en el ambiente en la
inauguración de Alba de Tormes donde anduvo sobrado
de sitio y seguridad. El mayor problema que tiene ahora
es elegir el momento del arrimón final y no precipitarse
cuando el toro todavía está “crudo”
y pide sitio en vez de agobios.
Si Gallo acierta con el tiempo de darle
sitio al toro y llevarlo muy toreado hasta el momento
justo en que puede hacer el péndulo y dejarse rozar
las piernas, seguramente arrollará a casi todos
los demás. Si no atina con ese momento sufrirá
muchas cogidas que a la larga le harán perder el
ritmo y la seguridad en sí mismo. Ha roto con sus
antiguos apoderados con lo cual se demuestra una vez más
la ingratitud de los toreros hacia quienes lo sacaron
de la nada pero también que la liquidación
del dinero no responde a lo que esperaba el torero y se
siente defraudado al no haber relación entre el
riesgo y las ganancias.
En tales casos los toreros eligen dos
caminos: El razonable es ponerse en manos de un apoderado
independiente que luche por sus intereses contra la codicia
de los empresarios. Pero esto es un riesgo y casi todos
van a lo seguro entregándose a una empresa fuerte
que tenga muchas plazas y poder para negociar buenos contratos.
Lo malo es que estas empresas poderosas miran más
por su negocio que por la carrera del torero.
Pablo Chopera, un desastre como
apoderado
Creo que Eduardo Gallo ha cometido una
torpeza con echarse en brazos de Pablo Chopera que como
apoderado ha sido un desastre hasta ahora. Claro que no
ha llevado ningún torero con vitola. Sólo
ha fichado valerosos segundones para despachar las corridas
duras de las plazas donde le exigen ganaderías
duras. Los ha exprimido y luego los ha dejado en la cuneta
derrotados. Además, Pablo Chopera no tiene condiciones
de apoderado. No está preparado para dirigir técnicamente
a un torero porque desconoce la mecánica y los
secretos del toreo. No cuida el ganado que se ajusta a
las condiciones de cada matador y sólo va a llenar
carteles y asegurar el abono… Lleva la misma política
que su padre de pagar lo menos posible y exigir el máximo
rendimiento al matador. La diferencia es que Manolón
sabía de toros y de toreros. Lo que le costaba
trabajo era darles dinero.
El pobre Antoñete soportó
muchas tardes seguidas en Madrid con la plaza llena y
las liquidaciones eran tacañas. En cambio, Curro
Romero en esa misma época ganaba más dinero
en tres tardes en La Maestranza que Antoñete en
toda la temporada. Antoñete no tenía quien
le defendiera un sueldo de figura. Ahora Eduardo Gallo
ya sabe que no podrá rechistar a la hora de las
liquidaciones.
Cobrará lo que le den que siempre
será mucho menos que si lo llevara un apoderado
independiente. Le van a poner un “entrenador”
para que lo acompañe en los viajes pero tendrá
la carrera de un funcionario del traje de luces. Si Gallo
tuviera la suerte de cuajar algunos toros en Valencia,
Sevilla y Madrid, cualquiera lo pondría en el máximo
dinero. A Pablo Chopera no le conviene que este chaval
se haga millonario muy deprisa.
Gallo ha elegido la seguridad pero no
contará con más ayuda que los consejos de
Rui Bento y si corta cuatro orejas en Bilbao no podrá
pedir un millón más en Logroño. Curro
Romero después de un triunfo en Granada pidió
cien mil pesetas a los dos días en Algeciras. Y
se los dieron ya en toda la temporada. Entonces las figuras
ganaban menos de trescientas mil pesetas. Fijaros lo que
le valió la faena de Granada y aquella crónica
mía sobre: “Un tallo de Romero”.
No tendrá trato de figura
Gallo cobrará mucho en Bilbao porque
Chopera paga con el dinero de la Junta y después
le dará mucho menos en Logroño porque allí
Chopera paga con su dinero. Gallo ganará un dinero
seguir pero si triunfa no va a tener trato de figura porque
su nuevo apoderado es empresa. Ante todo y sobre todo.
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