La malísima suerte de Capeíta en México

En dos corridas de toros ni una vuelta al ruedo

Alfonso Navalón

Por lo visto, las últimas actuaciones del hijo de El Capea en Méjico han sido memorables y apoteósicas pero ha tenido mala suerte con la espada. Digo yo que se puede tener mala suerte con un toro pero sin incapaz de matar decentemente a cuatro toros ya sale de ojo. Es muy socorrido decir que ha estado bien con la muleta y mal con la espada porque lo cierto es que ha hecho cuatro faenas desvaídas y rutinarias sin dejar el menor rastro de lo que debe ser una supuesta figura.

El chaval de Capea ha llegado a Méjico rodeado de una gran aparato publicitario y con la falsa llegada triunfal en España donde no ha sido capaz de triunfar en ninguna plaza de importancia y amparado por unas críticas complacientes donde no se ha informado de sus muchos defectos, como la bastedad, las faenas rutinarias y reiterativas con frecuentes fracasos con la espada. En España ha circulado por las influencias de su padre y el poder de los Lozano. Ha toreado miles de vacas desde los once años y cientos de tentaderos de machos. Ha matado muchos toros a puerta cerrada y sigue siendo un artesano anodino, sin clase, sin arte y con el valor justito para saberse las triquiñuelas del oficio.

A Méjico ha llegado con la protección de los personajes más influyentes. Con una campaña publicitaria y reportajes laudatorios en prensa y televisión pero a la hora de la verdad no ha dejado más que un cartel de mediocridad. Esperemos a ver qué nos cuenta Pepe Mata si es no figura ya entre los cronistas “sometidos”.

Por si queda alguna duda de que en Méjico no le han dado importancia, no han ido a verlo torear en sus dos actuaciones más de la mitad de los tendidos estaban vacíos. Por otra parte la foto que publicaban las agencias españolas es un trincherazo insípido y desangelado y moviendo las zapatillas. En cuatro tardes no han podido sacarle ni una foto favorecedora.

Ahora están preparando el montaje de la confirmación con la reaparición del padre, que dicen que fue ídolo allí. Si el suceso va a ser la reaparición del Capea, ¿qué interés puede tener la alternativa del hijo?

Espero lo que cuenta Pepe Mata…

Después de escribir todo esto El Capeíta ha cortado una oreja en Morelia con ganado muy chico. En cambio el domingo en Monterrey volvió a la “mala suerte”. Escuchó un aviso y palmas en el otro, un becerrón impresentable y muy protestado. Dicen los cronistas vendidos que toreó con “depurado estilo” es decir a cabezazos y a cuerpazos, ¡qué poca vergüenza la de estos periodistas del pesebre!


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