¡¡¡GRACIAS POR LOS MENSAJES!!!

    Alfonso Navalón

He recibido con emoción y cariño todos los mensajes que me envía puntualmente Rosa Jiménez. Me gustaría contestaros a todos pero ya sabéis que soy un troglodita de los inventos electrónicos y estoy anclado en la máquina de escribir. Me niego a aprender más. Como sabéis, llevaba una larga temporada sin dar señales de vida. Vuestros mensajes me han picado el amor propio recordando la obligación que tengo de servir a todos los que estáis desvalidos sin poder leer lo que pensáis. Os mando un abrazo a todos y que tengáis felicidad en estas fiestas. Es muy difícil que vuelva a escribir de toros fuera de estas páginas. Porque en el periodismo vendido no hay sitio para gente como yo. Los años y la pereza me están venciendo, convencido que estamos luchando por una causa perdida.

Mientras nosotros pedimos seriedad los demás viven del engaño y de la estafa. Se han empeñado en hundir la fiesta y los están consiguiendo mucho más deprisa de lo que ellos pensaban. Ya no nos queda ni el derecho al pataleo en los tendidos porque la mayoría del público ya no sabe a lo que va a las plazas. No entienden y además les da vergüenza protestar porque piensan que es de mal tono defender sus derechos y su dinero.

Me aburro sin escribir pero me da pena pensar que no podemos casi nada contra esa masa de borregos dirigidos por cuatro sinvergüenzas. Lo que sí me gustaría es visitaros alguna vez. Que os pongáis de acuerdo y organicéis alguna conferencia o coloquios para que podamos estar más cerca. Fuera de los contubernios y las organizaciones oficialistas, donde se prohíbe abrirle los ojos al público. Ahora van a los coloquios los toreros y los involucrados en el negocio. Y no puedo mezclarme con ellos. Porque no les conviene mi presencia.

Gracias otra vez. Procuraré estar con vosotros todo lo que pueda, aunque ya comprenderéis que es difícil escribir de una fiesta donde no pasa nada. Donde los toreros sólo son noticia en la telebasura o en las revistas del corazón. Donde nadie es capaz de acabar con la carnicería de la suerte de varas, la suerte de varas y el descaste.

Mientras no se arregle esto no vamos a ninguna parte. Observo con pena como las peñas taurinas sólo sirven para dar premios y convocar homenajes y comilonas. Nadie hace nada por salir de esta vergüenza. Sólo vosotros seguís al pie del cañón. Gracias y felicidades personales. Seguid mandando a la página lo que penséis que por lo menos me sirve de consuelo estar al lado de las personas decentes como vosotros.


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