| La
ceguera aduladora de los cronistas charros
Alfonso Navalón
Cuando se hicieron públicos los primeros carteles
de San Isidro, los cronistas salmantinos
echaron las campanas al vuelo, resaltando la categoría
de nuestros toreros y ganaderías, como si se tratara
de un triunfo de prestigio de nuestro taurinismo. “Jamás
hubo tantos toreros charros en San Isidro”
y lindezas por el estilo. Es cierto que no se contaba
con la participación de López Chaves
y Castaño, en cambio, Alvaro de
la Calle se quedó fuera pese a anunciarlo
como seguro varios cronistas salmantinos. Valverde
en principio solo iba a una y el único
que aparece con cierta categoría es Juan
Diego en dos carteles decorosos y con una ganadería
de éxito y otra con mucho cartel en Madrid.
Ha sido Juan Diego el único
torero que recibido buen trato en atención a sus
méritos de la pasada temporada.
A los otros tres les han dado los huesos
más duros de la feria. Dos van a la desesperada:
López Chaves con la de Escolar
que es una de las divisas más duras de
la cabaña brava. Son los auténticos victorinos
de la época de las alimañas, antes que el
de Galapagar los comercializara. En los
últimos San Isidro vi una corrida
de Escolar que trajo corriendo a los
toreros toda la tarde. Lo que pasa es que “Pichorrongo”
no se ha preocupado de vender el terror como hizo Victorino
en sus primeros tiempos. Pero a la hora de la verdad salen
más duros, más rápidos y con mucho
más sentido que los del cateto. Ojalá
Minguito Chaves tenga la suerte de que le toque
uno medio manejable, pero sobre el papel va hacia un fracaso
cantado y a jugarse la vida a cara de perro. Confiemos
en su coraje, aunque no sea un torero que goce de los
favores del público madrileño.
Nadie contaba con la presencia de Castaño
en las Ventas, después de varias
tardes desafortunadas y teniendo en cuenta la prisa que
se dan los Lozano en quitar a los que
no responden. Su presencia este año se debe a la
influencia de Chopera, o un intercambio
entre empresarios. Tú me pones a Castaño
y nosotros te colocamos a Barrera o a
Caballero. Va en domingo con las escasas garantías
de los modernos Palhas que ya no tienen
nada que ver con los terroríficos cruzados de Miura
y Veragua. El joven ganadero actual tiene ahora
un cruce de castas donde predomina lo de Baltasar
Iban. Salta algún toro bravito pero abundan
los mansotes con genio.
Pasamos a Valverde al
que tampoco se le ha respetado al colocarlo con la de
Adolfo Martín que el año
pasado le dio una tremenda cornada de la que tardó
mucho en reponerse. Volver a Madrid, oliendo
a sangre, es como para encogerle el ánimo al más
valiente. Imagino lo que pasará el torero esa tarde
a la hora de hacer el paseo y lo bueno que tiene que salirle
algún “adolfo” para
no acordarse de aquel dramático desgarrón,
que tanto daño le hizo en su carrera.
Gracias a los chanchullos de un cronista
vendido y trincón que ahora utiliza un periódico
de Salamanca para sus mangoneos de “promocionar“
toreros de segunda fila a cambio de “cantidades
convenidas” a Valverde
le han dado de paso otra corrida que lleva siete años
sin anunciarse en Madrid, cuando antes
era una de las preferidas de las figuritas. Valverde
con lo de Atanasio juega a la lotería
ante un ganado que tiene el abierto rechazo del público
de Madrid. Estos toros están a
la baja hasta el punto que siendo una de las ganaderías
predilectas de Ponce ya se ha negado
a matarlos rotundamente. Ahora salen mansotes y de muy
corto recorrido. Ha cambiado la nobleza por el genio y
pudiera ser que Valverde tuviera la suerte
que le embistiera alguno pero el estilo borrego y distraído
no se valora en Madrid y tendría
que cuajar una gran faena para que lo tomaran en cuenta.
Juan Diego en cambio
se lleva una de las ganaderías “bombones”
con grandes posibilidades de tocarle un toro de éxito.
“El Ventorrillo” de
Paco Medina es una ganadería que atraviesa
un buen momento de dar facilidades a los toreros. Salen
muy nobles, no suelen caerse y tienen más brío
que las borreguerías de Domecq de
donde proceden.
Pero donde de verdad Juan Diego tiene
que decidir su temporada y jugársela es en su segunda
tarde con la de Baltasar Ibán,
donde suelen salir toros arrolladores ante los que no
cabe la menor vacilación. Hace años le salió
uno muy fiero a Cesar Rincón.
Uno para quitar del toreo a cualquiera. El Indio se la
jugó como un jabato y el público se emocionó
ante el riesgo de la faena. Ya sé que Juan
Diego no es un peleón. Pero si le toca
uno de estos toros temperamentales y agresivos, creo que
será la ocasión de su vida para alzarse
con un triunfo importante y subir enteros de cara a la
temporada. A la menor duda los de Madrid
se pondrán de parte del toro al tratarse de una
de sus ganaderías favoritas. Como Juan
está ya muy placeado y le sobran recursos
y técnica solo le falta hacerse al ánimo
de poderle. Creo que esta puede ser su tarde decisiva
porque todo lo bueno que haga se lo van a valorar mucho.
Aquí no valen los conformismos, ni decir que “estuvo
bien”. Hay que arrollar, aunque ese no
sea su estilo. Es tarde de cara o cruz.
Las ganaderías:
Solo Valdefresno va con categoría.
De las tres divisas que acuden a San
Isidro únicamente Valdefresno
ha gozado del privilegio de ser elegida por Ponce
en única tarde isidril. El cartel es incompleto
porque Ponce no quiere que lo molesten
y se hace acompañar de dos toreros nuevos en período
de “apuntar”. Tejela
ha salido bien de Sevilla pero
Castella es muy frágil. Por tanto
Nicolás Fraile siendo el único
ganadero de la feria que va con una figura de primer orden
corre el riesgo de que sus otros cuatro toros caigan en
manos inexpertas o vencidas por los nervios de torear
en Madrid. Ojalá sus dos mejores
toros le toquen a Ponce que por la cuenta
que le tiene tratará de sacarle el máximo
partido, aunque va a tener mucho publico en contra. La
desgracia de Valdefresno es si le tocan
a Ponce los menos buenos y los de éxito
caen en manos de dos toreritos sin cuajar. Valdefresno
va mejor que ningún otro ganadero pero
es el que más va a arriesgar.
El Puerto con cartel mediocre
Merecía mejor colocación
Lorenzo Fraile con una terna más
adecuada al buen cartel de su ganadería. Le han
puesto tres medianías. Tres espadas modestos sin
cotización en los carteles. El Califa
es un segundón valiente y bastote. Eugenio
de Mora ha tenido más oportunidades que
nadie bajo la larga protección de los Lozano
poniéndolo en todas partes hasta que se han convencido
que no da más de sí y Antón
Cortés es un torero de buen corte pero
escaso de ánimo y con rachas de mala suerte en
su carrera. Es difícil que entre los tres sean
capaces de lucir los toros de El Puerto con
las posibilidades que tiene esta ganadería en manos
expertas.
Atanasio impuesto por Esperanza
Aguirre
Llevaba siete años sin venir a
Madrid, desde sus lejanos años
de buen cartel entre las figuras, siempre fue despreciada
por el público de las Ventas por
su borreguería, su forma de mansear en varas y
de volver ancas a los toreros cuando estaba hilvanada
la faena para rajarse con descaro y marcharse a tablas.
No embestían con bravura, sólo topaban sumisamente
sin emoción ni sensación de peligro. Pero
lo de los mansos es que cuando sacan genio son más
peligrosos que los bravos.
Estos borricos se llevaron por delante
las vidas de un hermano de Camino y del
inolvidable Montoliu. Ahora las figuras
les hacen ascos y para remate el nuevo propietario “Caraliebre”
no atina a dejarlos como estaban ni con la línea
de este descaste. Su vuelta a Madrid tiene
una explicación bien clara: Al entrar en el Consejo
Taurino Esperanza Aguirre, presidenta de la Comunidad,
le ha pedido a la empresa que ponga los toros de su pariente.
Y los Lozano no van a ser tan tontos
como para perder el favor de tan influyente personaje
ante el próximo concurso de la plaza. Vuelve a
la Ventas por enchufe y compromiso
“político” y le han puesto
también un cartel de compromiso Luguillano,
Valverde e Iván García, no es lo
que hubiera exigido Atanasio cuando sus
dóciles borricos se dejaban cortar las orejas en
todas las plazas.
Las cosas claras
Quiero pensar que los cronistas salmantinos
al “ensalzar” la presencia
salmantina en Madrid como algo excepcional,
no habrán tenido la poca vergüenza de pensar
que era verdad lo que estaban escribiendo ni engañar
a sus lectores y oyentes tan descaradamente. Creo más
bien que se trata de cierta ingenuidad aduladora, creyendo
que apoyaban un falso salmantinismo. Lejos de tener importancia
la presencia taurina de Salamanca en
las Ventas es todo lo contrario. Salvo
las excepciones apuntadas esto sólo es una limosna
y una encerrona. Algunos toreros van a estrellarse con
todo en contra. Sólo se salvan Valdefresno
y Juan Diego. Siento una vez mas tener que enfrentarme
a todos para dejar las cosas en su sitio y darle a los
lectores el respeto que se merecen.
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