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Por Luis Picazo Montoto, Aficionado Independiente
CAPÍTULO 1
No, decididamente no, porque escándalos, desgraciadamente, los hay todas las tardes y en todas las plazas, con el incumplimiento sistemático del Reglamento, la estatua de Don Tancredo en los palcos, los montajes a veces hasta ofensivos de los empresarios, el destoreo moderno a toros inválidos y manipulados en los ruedos por toreros clónicos y ayunos de arte, jaleados por los palmeros pagados de los medios informativos importantes y de las revistas especializadas de la cosa … y otro etc. demasiado largo para detallar.
Así es que no decimos que por estos hechos cotidianos y tan habituales como consentidos por el público permisivo que acude a las plazas, la temporada pasada haya sido la de los escándalos, pero sí queremos destacar algunas situaciones significativas que nos han llamado la atención, que en los medios DES-informativos de influencia nacional han pasado desapercibidas y que la Autoridad IN-competente no ha sancionado como era su obligación y para lo cual la mantenemos con nuestros impuestos.
CAMBIO DE TOROS EN AZUAGA
El 25 de Mayo salta la noticia de que los ganaderos de La Gloria se niegan a afeitar sus toros en la corrida de reinauguración de la plaza de toros de Azuaga para la que estaban contratados Víctor Puerto, Antonio Ferrera (quien parece que se mantuvo al margen) y César Jiménez que exigen el fraude.
Al día siguiente, el Jefe de Prensa de César Jiménez afirma que los toros de La Gloria no se lidiarán porque no dan el peso ni el tamaño apropiado para la plaza. (Causa risa saber que a toreros y empresarios les preocupa el trapío y peso de una corrida en una plaza de tercera).
24 horas después los veterinarios locales visitan la corrida de La Gloria en la finca, aprueban la misma y dan a ocho toros su visto bueno para la lidia, pero a pesar de ello se descarta. El empresario presenta otra de El Vellosino, que los veterinarios declaran no apta por no presentar la documentación en regla, pero que finalmente se lidia bajo la responsabilidad del alcalde, aun con el riesgo que ello suponía para la salud pública.
Por supuesto los medios de comunicación del pesebre silenciaron esto, aunque sí cantaron al día siguiente el triunfo de los espadas.
EL DESPRECIO DE RIVERA ORDÓÑEZ EN LA CORUÑA
El 5 de Agosto al diestro Francisco Rivera Ordóñez le fue concedida sólo una oreja aunque el público pidió la segunda incluso con protestas al palco. Rivera, con una actitud chulesca, soberbia y despectiva, primero tardó mucho tiempo en recoger la oreja concedida y después, con muestras evidentes de desprecio, tiró ésta al burladero.
El presidente, en uso de sus atribuciones y en defensa de la dignidad de la Fiesta, lo propuso para sanción, sanción que podía haber llegado hasta un máximo de 60.000 euros y 6 meses de inhabilitación.
Sorprendentemente la Consejería de Justicia y Administraciones de la Xunta de Galicia estimó las alegaciones que interpuso el diestro y consideró su actitud sólo como una falta leve, y no como una infracción muy grave como se pretendió en un principio. En vista de ello la Xunta rebajó la sanción simplemente al pago de una multa de 150 euros. Si ello parece increíble, más lo resultan aún las alegaciones presentadas por el abogado defensor: al retraso en recoger la oreja, el que “el reglamento no fija tiempos” y, el tirarla al burladero, porque “tenía piojos y garrapatas”.
Con estas decisiones ¿quién le va a pedir a este pisaverde que tenga un mínimo de respeto a la máxima autoridad en la plaza?
TODO ES POCO EN CIUDAD REAL
El 18 de Agosto fueron rechazados ocho toros por el equipo de veterinarios de la plaza y así lo reflejaron en la correspondiente acta, pero el presidente del festejo, sin el más mínimo respeto a estos profesionales, dio su visto bueno al encierro y se celebró la corrida.
No acabó ahí el escándalo, pues además permitió que durante la lidia Rivera Ordóñez se dirigiese indecorosamente al público; ignoró que un subalterno de Manzanares empujara violentamente a un alguacilillo al llamarle la atención por incumplimiento del Reglamento; hizo gala de un desconocimiento absoluto de éste; toleró que las mulillas se quedasen paradas hasta que él sacara el pañuelo para regalar orejas; hizo el Don Tancredo ante diversas actuaciones de matadores y subalternos; no puso coto a cuantos escándalos y desmanes se produjeron aquella tarde …
Todo esto, que no es poco, palidece ante los hechos que se produjeron a la salida del festejo cuando un alguacilillo, el que durante la corrida había sido empujado por un subalterno de Manzanares, abandonaba la plaza subido en su caballo y fuera agredido por este diestro y toda su cuadrilla, teniendo que ser atendido de las lesiones sufridas. Por si alguien duda de ello, existe un parte de lesiones y una denuncia que lo confirman.
Increíble ¿no?, pero así fue aunque lo ignorasen los medios de comunicación influyentes y vendidos.
Por cierto el Presidente de la corrida, del que lamento desconocer su nombre para exponerlo aquí para vergüenza pública, es el que sustituyó al añorado Pedro Naranjo -destituido la temporada pasada por hacer cumplir el Reglamento- y a su suplente Antonio Espadas que presentó su dimisión por solidaridad con él. De aquellos polvos vienen estos lodos.
TRIO DE “EL PATILLAS”
Lo de este personaje es digno de estudio por parte de algún especialista de la mente. Se ha creído que con dejarse las patillas de “boca de hacha” y vestirse ridículamente (sobre todo la montera con la que se parece a Mickey Mouse) ya es torero y nadie tiene derecho a negarle nada … en el fondo ¡pobrecillo!
La que montó en Madrid el día de los “adolfos”, 1 de Junio, con su enfrentamiento al 7 y besitos incluidos, fue sonada y de todos conocida por lo que no merece la pena gastar más tiempo, sólo recordar que le valió para que muchas peñas y aficionados pidieran públicamente que no volviese a torear en la capital del Reino.
¿Creen que escarmentó?, por supuesto que no. En Almagro, el 26 de agosto, con toros de Los Guateles y alternando con Antonio Barrera y Luis Manuel Vázquez, en su primer toro también montó el numerito, esta vez contra el Presidente por negarle la segunda oreja: se dirigió al palco con gestos ostensibles de desprecio y llevándose varias veces la mano a la mejilla, como diciéndole, ¡vaya cara!. Reunidos la Concejalía de Festejos del Ayuntamiento, la Presidenta de los Festejos y la Peña Taurina “Curro Romero”, decidieron vetar al torero para que tampoco volviera a hacer el paseíllo en ese coso y, a esos efectos, lo reflejaron en una carta dirigida al Ayuntamiento, a la Empresa arrendataria y al propio torero.
Y como no hay dos sin tres, cuatro días después, el 30 del mismo mes, rizó el rizo. Fue en Calahorra, con toros de Dolores Aguirre (por cierto una auténtica corrida de toros, una tía que se tragó más de 30 varas) y con Eugenio de Mora y El Califa en el cartel, cuando volvió a protagonizar otro escándalo. Después de estar ausente y retador en su primero, comenzó por inhibirse totalmente con el capote en su segundo, dejando toda la brega en su subalterno José Soto, que por cierto realizó un gran trabajo justamente reconocido por el público que se puso de su parte. Llegó el último tercio y Padilla, ya con la muleta en la mano y tras obligar a desmonterarse al citado subalterno, cosa que éste hizo de muy mala gana, le ofreció los trastos de matar para que hiciera él la faena con lo que el público, ya harto del ciclón de Jerez, le armó “la mundial” incluyendo el lanzamiento de todo al ruedo. El impertinente cantamañanas se fue a la barrera negándose a continuar destoreando (que es lo que hace), aunque, cuando acabó el lanzamiento, que no la bronca, volvió a su habitual destoreo. Si tienen alguna duda, Pablo García-Mancha lo contó muy bien en su blog. Este es el enlace:
http://toroprensa.blogspot.com/2006/08/padilla-obliga-un-banderillero.html
Solamente me quedan dos dudas: ¿escarmentará este muchacho? y … ¿aprenderá alguna vez a torear?
PARA ESPERPENTO, … LO DE CADALSO DE LOS VIDRIOS
Lo que ocurrió en la novillada del domingo 17 de septiembre en la localidad madrileña de Cadalso de los Vidrios, fue calificado por un portal taurino, no sin razón, de “esperpento”, pero por lo que hemos oído, y lo que se ha escrito sobre ello, este calificativo se ha quedado muy corto en relación con la auténtica realidad.
Para empezar, a última hora, dos de los novilleros actuantes, Alberto Lamelas y Murillo Márquez, presentaron certificados médicos y tuvieron que ser sustituidos por Miguel Ángel Cañas y Alejandro Parralo. Dada la premura de las sustituciones, no pudieron completarse las cuadrillas por lo que la novillada se celebró con 7 banderilleros en lugar de los 9 reglamentarios. Mal comienzo para un presidente que a lo largo del festejo demostró no tener ni idea del reglamento, o despreciarlo olímpicamente, o estar inspirado por un optimismo etílico no apto para presidir (parece que se pasó bebiendo, no se sabe qué, la tarde entera), o lo que es peor, y desde luego afirman que fue la realidad, por un conjunto de las tres causas anteriores. El hecho es que su actuación fue un despropósito continuo.
Salió el primer novillo, ¿adormilado, enfermo? y presuntamente ciego que deambulaba errático por el ruedo y a petición de su matador, Cañas, y su cuadrilla, el que en el palco hacía de presidente lo mandó al corral y ahí empezaron los problemas. En ausencia de cabestros, y al no querer el novillo entrar en chiqueros siguiendo un capote, los monosabios recurrieron a tirarle piedras, un bocadillo, y, por fin, a enmaromarle, cosa que consiguieron tras arduos intentos, para después inmovilizarle y apuntillarle allí mismo. Una hora duró el bochornoso espectáculo ante las iras del respetable, las risas del ¿presidente? y la indiferencia de los coletas que no tuvieron la dignidad de hacerse cargo de la situación y matarle aunque fuese de un bajonazo.
Pero si esto puede catalogarse de escándalo digno de mención, se quedó chico con lo que sería el colofón del festejo. Enseguida de comenzar la faena al sexto, Salvador García decidió entrar a matar, es un decir, y, casi media hora después de intentarlo y coser a pinchazos al novillo, optó, desesperado, por retirarse al callejón. Entre tanto, el llamado presidente que no paraba de comer, beber y reír, no había dado un solo aviso, hasta que, por fin, se le debió acabar la “gasolina”, y decidió sacar el pañuelo tres veces seguidas. Como tampoco fueron capaces de llevar al novillo al corral y el del palco ya no sabía qué hacer, los tres novilleros con sus cuadrillas se largaron con viento fresco dejando al novillo en el ruedo. Al final fue la Guardia Civil quien obligó a desalojar la plaza a todo el mundo (¡todos a casa que ya está bien con cuatro horas de festejo!), excepto al novillo, claro, que por allí seguía deambulando. Lo que pasase después lo sabrán el alcalde, un concejal y los guardias que allí se quedaron con el novillo que sacaron dos horas después, muerto a tiros según las malas lenguas.
¿No es inaudito que esto haya podido ocurrir en pleno siglo XXI? ¿no es dar la razón a los que piden la abolición de la Fiesta?
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