| Vaya
por delante que el ánimo de la presente misiva
no es otro mas que el de expresar lo que, modestamente,
pasa por mi cabeza.
Creo que a nadie se le escapa el hecho
de que la situación taurina en San Sebastián
pasa por un momento tremendamente delicado. No es cuestión
baladí que un coso de tan corta historia haya pasado
del más rotundo éxito a una situación
tan delicada en tan poco tiempo.
A pesar de que no haya trascendido a la
prensa todos hemos tenido conocimiento (con cifras variables,
todo hay que decirlo) del alto número de bajas
que se han producido en el abono donostiarra.
Sinceramente, como aficionado y amante
de esta fiesta, me gustaría poderles expresar mi
sentir (incluso con algún reproche), pero, lamentablemente
conocen mis posturas a través de este portal. Su
ostracismo hace posible que sus oídos no se abran
al sentir de los aficionados, lo cual, por simple ética,
me parece un tremendo error.
Han de reconocer que esta plaza se hizo
con ilusión (la ilusión que siempre tuvieron
su padre y su tío por devolver los toros a San
Sebastián), pero también con dinero, ese
dinero que muchos (creo que ilusos) aficionados les brindaron
para poder sufragar su plaza (y digo que es suya porque
ustedes son los propietarios, ustedes y nadie más)
a través del abono para quince años.
Lamentablemente (y se lo digo con toda
la sinceridad del mundo), hemos vuelto a vivir una semana
grande con ambiente crispado, enrarecido incluso, un ambiente
que demuestra que la afición tiene paciencia, pero
hasta un límite. La historia ha cambiado mucho
desde que iniciaron esta nueva andadura, pues se ha pasado
de la satisfacción más absoluta al mayor
de los desencantos.
Me imagino que sus iras hacia ciertos
núcleos de la afición serán crispadas
y continuas, supongo que seremos blanco de todas sus acusaciones,
responsables de cualquier atisbo de desencanto entre los
aficionados. Y, créanme, que me entristece.
Me entristece comprobar que más
allá del bien y del mal no ha habido una cura de
humildad, un reconocimiento público que demuestre
su honradez, su responsabilidad como empresarios de un
coso a la deriva, su “mea culpa” ante una
situación tan desagradable como insostenible, ante
una desastre rayano con la vergüenza más absoluta
que ha supuesto esta semana grande.
Supongo que será difícil
reconocer errores, sobre todo cuando te rodea un mundo
tan lleno de hipocresía y “buenos amigos”
que te recuerdan de forma continua lo bueno que eres a
cambio de una entrada, un apartado o una merienda en Esteban
Isidro. Ustedes los tienen a patadas, pero eso no es razón
para darse cuenta de que más allá de la
adulación existe una cosa que se llama realidad,
cruda realidad, una realidad que demuestra a las claras
que lo que era un proyecto de esperanza que devolvía
los toros a San Sebastián se ha convertido en una
guerra abierta entre aficionados y empresa.
Creo que debe una disculpa (o, cuando
menos un reconocimiento público de sus errores)
al público que acudió la pasada feria al
coso de Illumbe. Pienso que es de justicia mantener una
relación fluida con los estamentos de aficionados
de la zona, un diálogo permanente basado en la
sinceridad y en el beneficio de la fiesta, no en el lucro
o interés de quien se te acerca para sacar provecho
de su amistad.
Veo acritud en sus personas, veo rencor
hacia los aficionados que lazan la voz por el mero hecho
de defender lo que creen que es justo y beneficioso para
la fiesta. Y si me lo permiten, veo una actitud un tanto
autoritaria con respecto hacia la fiesta de los toros
en general y la afición en particular.
Me gustaría que todos aquellos
sentimientos que expreso en los foros se los pudiese trasmitir
a la cara sin recibir el rencor o el rechazo de quien
no acepta todo aquello que no le gusta. Me gustaría
que me entendiesen, que me escuchasen, que tomasen como
constructivas las opiniones de quienes nos movemos por
el impulso de una afición, de la afición
por la fiesta de los toros.
Me parece que en este mundo, en el mundo
de los toros, no sobra nadie, y mucho menos los aficionados.
No se si seremos terroristas, pero en cualquier caso solo
defendemos la idea de una fiesta basada en la integridad
de todos vista desde los ojos de quien no se gana el pan
a costa de este mundo.
Esperando pronta respuesta, reciban un
cordial y sincero saludo de este humilde aficionado.
Eneko Andueza.
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