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El agradecimiento es la
memoria del corazón; venimos de lo antiguo, somos
esencias y hechuras, procedemos de una dualidad.
Cada hombre y cada mujer, de cada pueblo, según
su costumbre, y según sea su lengua, reconoce el
origen de un Dios Eterno, que nos dio todo lo que ven
nuestros ojos. En síntesis es la ciencia de la
antigüedad, donde cada hoja del árbol se mueve
para alegrarnos, cada piedra del camino esta ahí
para no tropezar con ella, cada arena en la playa es un
mundo, cada gota del mar es una fuente, y cada gota de
rocío nos dice que hay una aurora, recordemos,
todas estas cosas fueron hechas para el ser humano.
España y México;
México y España: países ligados desde
1519, razones hay muchas, citare algunas, religión,
lengua, costumbres, música y…..¡música
de pasodoble!, que aquí en esta tierra Mexica,
encontró su consagración y ahora la escuchamos
con orgullo, la cantamos y creamos con el alma por delante.
Otra grande razón es la bellísima….¡Fiesta
de Toros.
Erase una vez, dos ciudades
una en España; su nombre San Sebastián,
Guipúzcoa, esta ciudad tuvo su palacio táurico;
“El Chofre”, inaugurado el 9 de agosto de
1903, en sus 71 años de vida e historia taurina,
su nombre nos llego muy hondo, y es que allí participaron
en su semana grande, toreros de esta bella patria mexicana,
más llego el día que le dieron muerte, a
tan bello coso y todo termino, en 1973. Me pregunto, ¿por
qué nosotros los humanos tenemos la costumbre de
tirar edificios con bellísimos años de historia?.....
Hoy esta ciudad cuenta
con otro recinto taurómaco, Illumbe, inaugurado
el 11 de agosto de 1998; Illumbe inicia historia taurina,
esperemos perviva y que su majestuosidad se llene de logros
taurinos tan grandes como lo fue “EL Chofre”,
recordamos con agrado en este México que ahí
se llevo acabo el III encuentro mundial del novillero,
donde dos novilleros mexicanos actuaron en su ruedo, siendo
ellos Antonio Bricio del Toro, primer mexicano que corta
dos orejas en esa plaza y José Orozco “El
Jalisco”, que tuvo una actuación decorosa.
San Sebastián, deseo caminar por tus calles, barrio
por barrio, ir a tu bahía “La Concha”,
estar por la avenida que lleva el nombre de un gran literato
como lo fue Pió
Baroja y desde luego tu plaza de toros.
La otra ciudad es; Guadalajara
Jalisco México, también tuvo su palacio
dedicado al arte taurino, su nombre: “El Progreso”,
en dicho coso actuó tres tardes el Rey de los toreros
MANOLETE. Fue demolida y tirados sus escombros llenos
de arte y nostalgia en el año de 1979, en el lugar
esta hoy día una explanada, que sirve para caminar
y montar eventos artísticos; ahora esta ciudad
cuenta con otro coso, primeramente se le nombro: Monumental
de Jalisco y hoy lleva el nombre de Nuevo Progreso, se
inauguro el 4 de febrero de 1967.
Nos une la pasión
por la fiesta de toros y que mejor dar inicio “escuchando”
a los principales protagonistas de tan hermosa disciplina.
Como lanzado por la furia de un huracán,
irrumpí a un círculo de arena fresca que
me hizo recordar los pastos gratos del rancho donde nací,
y por más que miro a mi rededor en busca del verdor
que siempre disfrute, no lo percibo, solo veo una barrera
de madera en torno al lugar donde están varios
hombres, más arriba se congrega gran cantidad de
gente , que al verme, unos aplauden y los demás
se mantienen callados y quietos, admirados por mi presencia,
algunos dicen, que trapío tiene este toro, mi nombre
es: Forjador, estoy herrado a fuego con el N 43 mi peso
es de 500 kilos, soy cárdeno y mis defensas son
astifinas; estoy situado en el centro del círculo,
y mi sangre entera instintivamente me empuja a pelear;
mi madre con su sangre y calostros me transmitió
la bravura y la fuerza que poseo, y mi padre me heredo
la nobleza y la conformación, sale a mi encuentro
un hombre vestido con ropa llena de luces, la gente guarda
silencio cuando el hombre me invita abriendo una tela
brillante, sin dilación voy a su encuentro, en
ese momento se escucha un atronador grito algo así
como ¡¡ole!!, ahora demos paso a esa tela
y dejemos que ella hable.
Soy un capote de
brega, soy el preludio de una faena llena de esplendor,
elegancia y clasicismo; en cada trazo mi torero debe dar
entrada al arte del toreo de capa, estar en manos del
hombre vestido de luces, me hace expresar, arte, sentimiento
y romance., hablar de esta obra, es paradójicamente
fácil, y complicado a la vez.
Fácil, porque su personalidad impactante, me permite
el análisis de las miles de facetas, que tiene
el toreo de capa; él tiene que darme plenitud,
verticalidad y temple a mi tejido corporal, y siempre
me es complicado identificar, en esta mística,
cual es la mejor expresión de su tauromaquia, que
llena tarde a tarde, con su luz multiforme, cada lance.
Cuándo liado,
en mi recamado hermano, el capote de paseo, muestra, su
señorío de figura; la plaza estalla en sonoros
aplausos, y es que allí, se encuentra un TORERO.
Al plasmar la
lenta Verónica, imperialmente, da la importancia
que tiene este lance; dentro de su alma torera se conjuga
con excelsitud lo artista, la ciencia y el sentimiento;
al rematar con la media Verónica, me da las pinceladas,
que tantos pintores y escultores desearían tener,
para ellos a su vez, crear pinturas o esculturas andantes,
y con la dibujada Revolera, da remate a esas fugaces creaciones,
llenas de magia, y que decir de las ajustadas ¡Chicuelinas!,
al llevar el toro al caballo, allí se ve el toreo
de inteligencia y es que en esa suerte llamada de varas,
el torero debe estar en un dialogo con el picador.
Al hablar de los quites, la ejecución,
debe ser muy personal, ahí tiene que mostrar su
mas grande repertorio, cuidando de no caer en lo que se
dice en el argot taurino que es un torero corto; dentro
de esta disciplina tan llena de expresión hay bellas
suertes, debe interpretarlas, ajustando materialmente
los toros a su cintura, para que la suerte sea con mayor
brillantes, al finalizar cada una de ellas, el torero
debe al salir, paso a paso, y lentamente, sin prisas,
con majeza de lo que es un, Rey, creo firmemente, en esos
momentos, el hombre vestido De Luces, reafirma su armonía
interna con plenitud; el resultado es, que entre los dos,
damos el marco adecuado a la dorada tarde de toros, en
la rotonda, donde pocos llegan ha ser los elegidos; por
ello, decido contemplar, cual es la respuesta de la congregación
reunida, y que alegría siento y debe sentir mi
torero al ver y oír el estallido en sonoros ¡oles!;
ahora demos paso al segundo tercio.
¿Qué
soy un pedazo de madera?...Sí, soy de madera, solo
falta que un artesano con hábiles y cariñosas
manos me tornee, para después vestirme ricamente
con un atavió de colores; aunque a veces también
cubren mi cuerpo de negro, lo cual no me agrada; ya que
siempre me gusta estar en todo lo alto de un toro bravo
y cuando es usado el color negro es porque en el ruedo
hay un toro manso, que no peleo en la suerte de varas;
mi tamaño, es de 68 centímetros de largo
aproximadamente, por 3 de diámetros, en mi base
me insertan un arponcillo de 14 centímetros de
los cuales entran en mi cuerpo ocho; mi misión
da inicio cuando es ordenado el cambio de tercio, aparte
de ser bello es de gran utilidad en la lidia, sirve para
desahogar a un toro con casta y sangre brava entera, y
es que el toro ha embestido en demasiadas ocasiones al
capote, ha peleado con los piqueros, recibiendo el duro
castigo de la puya, seguidamente, el peón de confianza
a cuerpo limpio, cita de largo al cornúpeta, para
que el matador vea la arrancada, velocidad, resabios o
boyantía del toro que va a lidiar, de no existir
este tercio, seria difícil que el matador se entere
de las condiciones del toro para realizar el último
tercio.
El segundo tercio es siempre gallardo y espectacular
y es que el torero, sin engaño alguno avanza a
cuerpo limpio hacia el toro, midiendo tiempo y distancia
siempre ha habido grandes ejecutores de tan hermoso tercio,
que suelen realizarlo algunos encerrados en tablas, poco
menos que sin salida, siempre con ese alarde de entrega
absoluta; quisiera estar en manos de todos los toreros
del mundo taurino que estén activos, porque ellos
saben como dar el uso adecuado a mi belleza. Mi ideal
es claro, definido, y dibujado...Mi nombre es: BANDERILLA,
GARAPULLOS, PALITROQUES, REHILETES, en fin me nombran
de diferentes modos, aunque en honor a la verdad a mí
me agrada más....¡BANDERILLA!
Ahora demos paso al último tercio, y recibamos
a la muleta. Mi torero se dirige con todo respeto, a la
autoridad que preside y le solicita montera en mano su
venia, mi torero se va al centro del ruedo y brinda su
actuación de esta faena al público o algún
amigo en especial; venga torero, a mostrar toda tu majestad.
Confió en
ti torero. En el toreo soy cadencia, armonía y
suavidad, soy la forma de expresión mas genuina
del hombre vestido de luces; y creo en esa disciplina
hablo con claridad sobre, la escultura, la pintura, la
música, la poesía y todas las bellas artes;
también se que esta impregnada de pasión,
con alegría y, tragedia, y, de todo esto tengo
plena seguridad, además, si alguien sabe de toros...¡soy
yo!, ya que el calor y el poder que tiene este noble y
bravo animal llamado toro, siempre lo siento en todo mi
cuerpo.
Se dice que fui
creada por Francisco Romero, patriarca de una dinastía
de toreros Rondeños, allá por el siglo XVIII,
que al principio mi color fue blanco; se dicen tantas
cosa de mi, que hoy deseo contarles algunas experiencias,
porque nadie como yo pudiera narrarles que es el toreo,
en esta profesión siempre estará presente
la belleza, mas si se me tiene guardada en una espuerta
y además olvidada seré un trapo sin vida,
ahora que si el torero, en quien siempre confió,
me da ritmo con suavidad, de mi saldrán las artes
mas excelsas; en sus manos me hace estremecer con su poderío
e inteligencia muy de él… ¡Ah! el pase
natural de hinojos dibujado, es sinónimo de sapiencia,
debe ser ejecutado reciamente con armonía, lentitud
y mando, el “trincherazo”, me hace vibrar
para que de mi salga la música llena pasión,
aquí debe haber mucho temple y mando, y solo así
salen las pinturas de perpetuidad; debe haber ante todo
en el trazo, suavidad y claridad en la ejecución
para ser, la andante escultura, que este impregnada de
alegría, haciendo con ello que la plaza estalle
en sonoros oles; en el mundo taurino, el rey de los toreros,
“Manolete”, me hizo sentir esa sensación
de continuidad entre el hombre y lo sublime, y tantas
figuras más que seria interminable contarles.
Todo debe tener, esa comunicación, los tendidos
se tienen que hablar con la arena, la arena con el toro,
el toro conmigo, y yo con el torero, estrechándonos
en una dualidad permanente, ya que siento ese fluir de
su sangre caliente, que corre por tu torero ser, y se
traslada a mi en cada uno de los espacios que tengo en
el entramado de mi cuerpo.
Cuando estoy frente al toro es cuando me entra
el coraje por defenderte, y así la mayor de las
veces quedan jirones de mi frágil sustancia en
esa media luna llamada astas, que hieren en el momento
mas inesperado, para mi es mejor quedar en los diamantes
del toro, ya que cuando la tragedia llega siento que no
cumplí con esa misión de defensa hacia ti;
y así, siempre en tus manos soy alegre, recorriendo
ese circulo húmedo hasta no saber el fin.
Y bien torero aquí
estoy esperándote; dame vida, no me reduzcas a
las suertes básicas, se que tu creatividad es infinita
y tu alegría de juventud es la que me dictara el
orden de las cosas, solo falta que te decidas a descubrir
esa esencia que hay dentro de mi, ¡vamos, vamos
ya!.
Ahora mi color es rojo intenso, los nombres que me dan
muchos aficionados no me desagradan, algunos me dicen
lienzo rojo, trapo rojo, lengua de fuego, y los cronistas
taurinos casi siempre me nombran flámula, más
a mí me agrada el nombre con el que me han conocido
durante tanto tiempo soy:..¡LA MULETA! Recuerda
confío en ti Torero.
Y llega el momento de la verdad, el torero
lía la muleta monta el estoque, y se dispone a
dar la estocada fulminante a Forjador, más el público
como una sola voz pide el indulto para tan noble animal,
la autoridad lo concede y Forjador se va a su rancho,
donde será forjador de nuevas camadas, mi torero
da varias vueltas al ruedo agradeciendo los aplausos que
le tributa el publico, devolviendo sombreros y demás
prendas.
Su amigo por siempre Agustin Bricio Beltrán
Octubre 16 del 2004
Notas Lo del toro Forjador fue indultado en la plaza Nuevo
Progreso el día 5 de noviembre del 2000, el matador
actuante fue Rafael Ortega; hoy dicho toro vive en la
Ganadería Piedras Negras, al cuidado de su ganadero
Sr. Marco Antonio González Villa
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