| No
convienen
Por: Rosa Jiménez Cano
Todas las ferias son iguales. Bueno, no todas, las grandes
casi. Los mismos toreros, los mismos toros, la misma prensa
itinerante… Luego tenemos las de los pueblos o localidades
menores, que dependiendo del empresario nos tomamos tres
cafés o nos llevamos un artilugio que nos mantenga
los ojos abiertos al más puro estilo “Naranja
Mecánica”.
La cuestión es que casi todos los días vemos
lo mismo y no hay quien lo cambie. Nadie se plantea si
el sopor en que estamos sumergidos se debe a que todos
los días nos ofrecen el mismo menú. Pensarán
ellos que tontos somos, pudiendo comer jamón del
bueno y que queramos de cuando en cuando unos spaghetti.
Todavía quedamos locos que somos felices con un
tomate recién cogido de la mata y una pizquita
de sal. No nos hacen más falta más artificios
que la sencillez.
Son JASP, como el Renault Clío
sin monos con ballestas.
Nos quieren hacer creer que la nueva hornada
de toreros se limita a Gallo y Capea. Lo dicen así
para que nadie quiera incluir a Perera en el cartel. El
más hecho de los tres, con más conocimientos
y una loca ambición es el que menos torea. No es
políticamente correcto, no. (Recuerden el brindis
de Valencia) ¿Desde cuándo los toreros tiene
que hacer reverencias y llevar la cabeza “gacha”?
Seré la única que los sigue entendiendo
como eternos rebeldes, con causa, sin ella, románticos
o no, pero con una carga extra de rebeldía suficiente
para jugarse los muslos a cambio de un buen parné.
Fernando Cruz, del que nos dicen que es
torpe, tampoco entra en muchos carteles. Ya quisiera ser
yo torpe y que todo lo que haga, desde el principio hasta
el final tenga un por qué. Le tropezarán
los toros la muleta o no, pero piensa lo que hace y no
da pases porque le brota. Tendría que ser así,
pero la mayoría lo hace al contrario. El torero
de Chamberí ha demostrado tanto en la vida como
en los ruedos una entereza y superación fuera de
lo normal. Dos valores que no se estilan en estos tiempos
de cheeseburger.
Hasta, si me apuran, después de
su alternativa televisada mojando la oreja a los “Manzanas”,
Palazón merecería un sitio mejor, pero no
hay justicia.
Igual alguno de los anteriores, con confianza
en sí mismo le da por pensar que le tienen vetado.
Mejor que se lo tomen como un tiempo de reflexión
hasta que al estamento les dé por echar la basura
fuera. A este paso llegarán con canas, pero si
no quieren que esta fiesta muera, urge una renovación.
El tabú de las cuatro perras.
En la vida cotidiana todo el mundo dice
un kilo para referirse al millón de pesetas. Acuñó
“El Pelos” un vocablo y quedó ahí.
Eran tiempos en los que los toreros hablaban de su pasta
con orgullo. Hoy dicen que no hablar para no levantar
envidias, pero quizá sea para no sonrojarse. Porque
sólo dicen lo que pretende cobrar cuando piden
para no ir, pero no cuando van de feria en feria por una
bolsa de pipas y la caja de Fontaneda.
Esta pseudo reflexión viene al
caso porque los aficionados de Logroño han salido
más machacones que el conejito de Duracell. Se
les ha metido entre ceja y ceja que quieren ver a Esplá
en su plaza y hasta se hacen anuncios en prensa. Como
es perro viejo y rico en talento, no necesita de los toros
para poder vivir con holgura y si torea bien y si no,
también. A otros les quita del circuito la casa
del Norte a la que tiene hasta día oficial para
el peloteo (inauguración de plazas o monumentos,
como los caciques políticos en campaña)
y se ven con el agua al cuello.
Al final les tocó llamar al apoderado
para ofrecer como presentación en la plaza la de
Cebada Gago cuando por todos es sabido que el de las hombreras
de caparazón y sonrisa de pícaro anunció
que no mataba ni ese hierro ni de la “a” con
asas. Por ser un caso excepcional, dice que vale, por
ocho kilos (sí, de los de El Cordobés).
Los empresarios: “no hay tu tía”. Antes
que digan que no quiere ir matiza que mata cualquier otra
de la feria a mitad de precio, pero ¡oh, casualidad!
Ya estaba todo cerrado.
¿Llamada de compromiso o pedir
para no ir? Que yo sepa nadie se compra un chalet por
matar esa corrida por tal importe, si me apuran una plaza
de garaje y gracias.
Ni para uno ni para otro, o hecho
que clarifica el embrollo.
Antes de dar todo por perdido el torero
hace un último ofrecimiento: mata la corrida de
Cebada al precio inicialmente propuesto, pero donando
íntegramente sus honorarios para Cáritas
de Logroño. Ni por esas…
- Aviso para los aspirantes a figurita
de mazapán o de las que se ponen en el Belén
navideño: No se junten con los nombres mencionados
anteriormente, incluyendo quien firma. No convienen.
publicado en burladerodos.com
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