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Cuando uno se pone delante se un papel
en blanco a contar y analizar lo que ha pasado en San
Sebastián tiene un serio problema si es que quiere
decir la verdad. Otros lo hacen fácil porque con
su palabrería y escritura barata y vendida justifican
con cuatro tonterías lo que no tiene justificación,
claro que para eso cobran.
Alguien sensato que quiera reflejar la
verdad, no sabe que decir, se supone que el hacer un análisis
sirve para resaltar, por un lado, todo lo que de positivo
ha sucedido para que en lo posible, se vuelva a repetir
y por otro lo malo para que se ponga remedio y no vuelva
ha pasar.
Tratándose de Illumbe, ni una cosa
ni la otra ocurrirá. Siempre que se destaca algo
positivo la empresa, o mejor dicho los reventadores de
la fiesta, sistemáticamente nos han privado al
año siguiente tanto de toreros, como de toros.
Ahí están las pruebas ¿verdad Robleño?.
Tampoco se corrige nada, año tras
año, se sigue haciendo la feria con lo peor y lo
más barato del campo bravo y de toreros y por si
fuera poco, año tras año abaratando carteles
por la vía de las sustituciones. Repitiendo toreros
que nada absolutamente nada han dicho en las siete ferias
que se llevan celebradas. Engañando a los espectadores
con el cuento de meter toreros jóvenes que en definitiva,
sirve para no pagar un duro y que estos no saben ponerse
ni delante de un toro, los jóvenes que de verdad
dan guerra ni los quieren ver. 
En contrapartida, se sigue insultando
y provocando a la poca afición que queda en los
tendidos, con el único fin de que desistan y abandonen
sus localidades y no les pongan tarde tras tarde la cara
colorada.
Poco o nada de destacar de lo acontecido
en la semana en cuanto al ganado o los toreros si acaso
un buen toro de San Martín, lucido y dejándolo
ver por Serafín Marín. Y una excelente lidia
de él y su cuadrilla durante toda la tarde, que
a la postre resulto lo poquito que se pudo disfrutar,
con una buena disposición y actitud de Miguel Abellán.
Poco también de la tarde de los
victorinos, con dos novilletes regulares primero y segundo,
y dos figuras autenticas del toreo con desigual fortuna,
como estuvieron Uceda Leal y El Cid. Lo demás toros
desmochados, sin bravura y en la línea del paleto,
mansos con
genio, para confundir al personal y volver a dejar el
puesto para el año que viene. Que a algunos nos
resulta tan cargantes ya, como los del encaste bodeguero.
También destacar dos cosas positivas,
pero que nada tiene que ver con la feria. La primera el
poder leer día tras a día las excelentes
crónicas de José Luis Merino en el País
y la segunda los buenos coloquios del Foro taurino en
el Amara Plaza, a cargo de tres buenos críticos
Juan Cruz Gastón, Manolo González y Perujo
lo mejor sin duda de la feria.
Mucho nos tememos que si este año
han sido mas de mil los abonados menos, el año
que viene serán prácticamente todos los
abonados del año, los que no saquen su abono, solo
quedaran los abonados hipotecados para quince años,
y
con el agravante de que ese dinero ya está cobrado
y gastado, con lo cual, deberán hacer la semana
grande los reventadores, con el dinero supuesto que pase
por taquilla y esos también cada año son
menos y en menos tardes, tendrán que repetir todas
a Pablo Hermoso de Mendoza para poder llenar media plaza
todos los días.
Después de los veinticinco años
sin toros en San Sebastián y después de
siete con plaza, resulta que seguimos treinta y dos años
sin toros en Donosti, por obra y gracia de los grandes
empresarios del norte. Y con escándalos que se
cuentan ya por días.
¿Quiénes son los reventadores?
Juan Antonio Hernández
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