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Después de la celebración
de los alardes de San Marcial en Irún, viene un
medio tiempo entre trabajo, calor y pocas ganas de trabajar,
hasta llegar a las vacaciones de agosto.
Alardes, que un año más,
se han celebrado dos por aquello de que las mujeres quieren
salir de escopetareras, y la inmensa mayoría de
los Iruneses, quieren que sigan participando como cantineras.
Vaya pelea más absurda. Esto no pasaría
si las fiestas de Irún siguieran siendo las de
toros, como se vinieron haciendo durante cientos de años.
Ahí podía participar todo el mundo como
quisiera. Ahora hace solo algo más de cien años
han sustituido las fiestas de Toros en Irún por
un Alarde de armas, que si bien es cierto que se remonta
a cientos de años como tradición, nunca
fue como fiestas.
Bueno, a lo que íbamos, que después
de ver el espectáculo de las Fiestas de Irún
y después de haberme zurrado de lo lindo trabajando,
viene un pequeño descanso, con lo cual, que mejor
que irme al campo charro, donde todo es paz, contemplación
y vivir el toro en su hábitat.
Pero antes de dejaros por unos días,
si me gustaría denunciar un hecho que se viene
produciendo en distintos foros y revistas del taurineo.
Lamarca, como máximo exponente
de los acólitos del taurineo, ha hecho huella con
sus declaraciones con respecto al tendido del 7 y tristemente
vemos como algunos están dando leña a otros
aficionados de ese tendido. Todo por envidias, rencillas
personales y protagonismo barato, para regocijo del taurineo.
El hecho que los aficionados no tengamos
las mismas opiniones sobre toreros y ganaderías,
no solo es bueno, si no que nos enriquece como personas
y como aficionados. Nunca debe ser motivo de acoso, ni
de enfados entre nosotros.
Hablando de alardes de armas y celebraciones
de batallas ganadas, estamos presenciando el desenmascaramiento
de algunos aficionados que en vez de disparar al frente
están volviendo su fusil, para apretar el gatillo
en la dirección contraria, es decir, a sus mismos
compañeros de trinchera.
No dudo que entre los aficionados el afán
de protagonismo es grande. Me da exactamente igual esos
aficionados que se están todo el día retratando
con el taurino, que esos otros que yendo de puristas se
retratan también con los mismos argumentos que
el taurineo.
Siempre me ha preocupado el tener amigos
ganaderos y toreros, porque en definitiva no eres objetivo,
siempre a la hora de juzgar vas ha ser más benevolente,
pero tampoco voy a renunciar a las personas, tengan la
profesión que tengan, teniendo muy claro lo que
quieren ellos por su profesión y lo que quiero
yo por mi condición de pagano aficionado.
Viene esto a cuento porque las aguas están
tan revueltas, que los pescadores se están forrando
a meter peces en el cesto.
Y hasta en un foro de aficionados he visto
fotografías de denuncia contra otros aficionados.
Nunca podremos criticar a otro por el
simple hecho de que tenga amistad con algún ganadero
o algún torero. Ese aficionado será criticable
por sus actuaciones, comentarios o hechos, nunca por sus
amistades.
Pero es que además lo que ya me
toca mucho la moral es la critica a Rosa Jiménez
Cano, que aparte de ser mi amiga y por ello hablo con
conocimiento de causa, es la periodista con más
futuro del momento, luchadora incansable y encima un cielo
de persona. Joven, con sus ideas, que en algunas ocasiones
no son las mías, pero sincera, leal y trasparente
y amante del toro como nadie, insisto como nadie.
Me toca mucho la moral que a una persona
que se inicia en esto, que tiene las cosas claras, tanto
en la critica taurina, como en lo que debe ser la fiesta
de los toros, le estén tocando las narices.
Si de embuste y mentiras, si de intereses
bastardos tenemos que hablar, llevamos haciéndolo
durante muchos años, no se nos van ha caer los
anillos ahora. Sé que el tiempo cambia a todos
y el día de mañana Rosa y sus circunstancias
pueden cambiar, pero en estos momentos es un futuro de
referencia dentro del periodismo, por no decir que es
ya una realidad, creo que no es de recibo que tenga que
pasar por acusaciones sibilinas, de gente que a pesar
de tener más años que ella, no ha peleado
por la integridad del toro ni la cuarta parte.
Vamos ha dar un margen, esperemos que
sea un lapsus de algunos protagonistas que deberían
estar en la misma trinchera que nosotros y Rosa, pero
si siguen apuntando en la dirección contraria,
habrá que girar la ametralladora y limpiar la trinchera
de alumnos de Lamarca y compañía. Sin duda.
Juan Antonio Hernández.
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