Fuera los Lozano

Fuera los Lozano

Suenan gritos de “¡Fuera los Lozano!” por los tendidos de Las Ventas, y no es para menos. Hasta la fecha las disensiones con los hermanísimos han sido puntuales, poco frecuentes y motivadas por temas aislados, pero el devenir de los acontecimientos tienen en jaque a los hermanos de La Sagra.

Ciertamente, razones hay más que de sobra para que la afición de Madrid clame de esta manera contra el conjunto de la familia Lozano, y es que Madrid se está convirtiendo en una plaza cualquiera, en un corral taurino que da mucho rendimiento económico pero que es la vergüenza taurina más grande de la historia.

Mientras la bonanza económica era favorable todo era perfecto, pero los rendimientos anuales en esta feria de San Isidro que pasará a la historia como una de las peores, ha sido notoriamente inferior.

Sin duda alguna el espectáculo programado durante toda la temporada resulta ser un rácano exponente, un nulo esfuerzo en el que todo se debe centrar en una feria, la de San Isidro, que realmente es la gallina de los huevos de oro.

Madrid carece de oferta taurina propiamente dicha, Los últimos años han sido un devenir de sanisidros pobres a más no poder, una puesta descarada por el máximo rendimiento económico con mínimo coste, y los resultados, pobrísmos, han sido la realidad de una muerte más que anunciada.

¿Quien tiene la culpa de todo esto?. Principalmente la Comunidad de Madrid con su centro de Asuntos Taurinos a la cabeza, máximo responsable de la gestión de la plaza, pero que únicamente se fija en unas cifras engañosas que lanzan cifras astronómicas de dinero pero en absoluto de espectáculo.

Seguidamente la Familia Lozano, empresarios de la plaza, que siempre apostaron por la racanería, por la una austeridad que ha convertido a la Plaza de Las Ventas en una plaza chabacana, de pueblo, lejos de aquella plaza de los 80 donde el toreo brotaba a menudo y la programación, por obra y gracia de Manolo Chopera, era constante, interesante y entretenida durante la totalidad de la temporada. Y por último la prensa especializada, que apunta injustificadamente hacia la afición y hacia la fiesta, cuando lo que debería de hacer es defenderla a capa y espada, no tapar los intereses de los taurinos.

Suenan rumores de que la plaza de Las Ventas podría salir a concurso, y qué quieren que les diga, no atisbo ni un mínimo de esperanza. Indudablemente la familia Lozano debería desertar, puesto que solo han demostrado ser una réplica exacta de los supertacañones, pero créanme, tampoco pienso que haya nadie capaz de gestionar esa plaza como dios manda, el panorama empresarial en la actualidad no deja de ser una acumulación de gente sin escrúpulos cuyo único fin es ganar dinero a costa de violar la pureza y la integridad de la fiesta de los toros sin apostar lo más mínimo por la verdad del espectáculo. Verdaderamente lamentable.

Quizá sea el momento de plantearse nuevas fórmulas de gestión para la plaza más importante del mundo, que sirva como ejemplo y modelo para el resto. Quizá nos encontremos ante una oportunidad de oro para dejar de depender de los abusos de empresas y figuras. Quizá sea el momento de inventarse la figura del gerente, de la comisión taurina, de la autogestión de las plazas sea cual sea su condición, categoría o relevancia. ¿Ha llegado la hora del cambio?. Quizá.

Eneko Andueza.


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