Carta a D. Victorino Martín.

Me permito, tratante, ganadero o lo que sea, dirigirme a Usted en esta carta abierta, para expresarle mi opinión sobre sus declaraciones en una revista taurina (es decir de las que mantienen ustedes) y que normalmente no compro, por no dar ha ganar dinero a quien me desinforma, donde querido tratante o ganadero a la pregunta de lo que significo Navalón al comienzo de su carrera, se va por los cerros de Úbeda y saca a colación a otro critico que como sabemos todos los aficionados, que no tenia ni repajolera idea de toros, formaba parte del taurineo y por consiguiente no quería ver los toros de Escudero Calvo ni en pintura, por ser alimañas y no toros bravos.

Pero usted como buen tratante, sabiendo que hacia daño a la persona que fue fundamental en su carrera de pasar de tratante a ganadero y que ahora normalmente denuncia la forma en que lleva la ganadería, eso no se lo perdona y tienen la bajeza moral de no reconocer a D. Alfonso Navalón lo que hizo por usted.

Pero es que además, se alía en esa entrevista con el taurineo más bastardo, para menospreciar a los toreros que le torean las corridas, poniéndose del lado de los figurines. Esta bien hombre, sobre todo porque los que venimos diciendo que usted y sus toros no son lo que eran, nos cargamos de razón con tan silenciosas manifestaciones. Podia Usted haber sido bravo y haber hechado la "pata alante", pero no, ha demostrado que es un manso.

Que sepa que para mí, representa en estos momentos a lo peor del taurineo, ahí están sus casos de presunto afeitado, lo de sobreherrado, que tambien habla en la entrevista, no seleccionar nada, el todo vale y ahora para mas inri, el desprecio hacia Alfonso Navalón, cuando usted sabe como muchos aficionados que le arreglo las primeras conferencias, donde cobraba una buena pasta y se promocionaba. Alfonso le oriento en la ganadería, estaba con usted en los tentaderos y en cierta ocasión, hablo con determinado Sr. al que usted le debía dinero, evitó que le embargaran y pudo seguir adelante.

Todos sabemos que el Cordobés y Palomo no le torearon la corrida famosa en Madrid porque era un farol. Sin embargo fue Alfonso, el que hablo con la empresa para ponerlo en San Isidro, ya que esta no quería contratarlo.

Ahora resulta que Alfonso no significo nada para usted, vaya hombre. Como cambian las cosas, está mal que usted lo deje tirado cuando más falta le ha hecho, está mal que no haya podido contar con su apoyo en los últimos años, cuando más leña le han dado, pero encima no sea barriobajero, usted y muchos aficionados sabemos que si esta ahí en gran medida y más que a nadie se lo debe a D. Alfonso Navalón Grandes.

Gracias a Alfonso Navalón usted pasó de ser tratante a ganadero. En el camino se separó de su mujer, de los amigos que más le habían apoyado, menos mal que ella si sigue respetando y apreciando a D. Alfonso Navalón, porque sabe muy bien lo que significo en el comienzo de la ganadería.

No se equivoque, en estos momentos el mejor encaste, el que está en mejor momento, el que lleva la emoción a las plazas, el que desenmascara a las falsas figuras, es el de Saltillo-Santacoloma, sin duda, pero a usted ya hace mucho que se le acabó el crédito de muchos aficionados, lo que pasa es que una y otra vez el taurineo, del que forma parte, justifican tarde tras tarde el meter alguna corrida suya, para engañar a parte de la afición, con el rollo de que meten una de Victorino, prueba palpable de que está usted más que nadie dentro del sistema y sus toros los torea cualquier figurín de moda. Ahí está el veto a algunos.

Más que menospreciar a Alfonso, debería usted estarle agradecido (se acuerda del refrán, de bien nacidos es ser agradecidos? O lo que es lo mismo mal nacido el que no es agradecido, puses eso) y ya que habla tan claro y tan alto, como dicen algunos, en alguna ocasión no engañara a esos supuestos aficionados, por los que dice que trabaja, dijera y reconociera lo que ha significado para usted el gran crítico, y si ahora Alfonso le canta las verdades, no se equivoque es porque tienen toda la razón, como casi siempre.

Usted sabe que no hay afición, que somos monigotes manejados por el taurineo y por eso su postura chulesca despreciable y barriobajera, porque somos muy poquitos los que si tenemos claras las cosas, quien y quienes viven para el toro y no del toro y Usted, tratante, ganadero, playboy de pueblo, o lo que sea, es de los que viven del toro.

Y no critico que tenga que mirar por sus intereses para poder pasearse por las ciudades del Estado, incluidos los muchos viajes que hace a Donosti y sus alrededores, entre mozas lozanas a las que le triplica la edad, cada uno madura cuando puede, no cuando quiere, y mantener ese ritmo de vida cuesta mucho dinero, para que alguien le ponga en peligro su chollo, pero no nos engañe ni nos cuente mentiras. Insisto que muchos si sabemos de qué va esto y aunque otros quieran dejarse engañar, o no ver lo que hay, para poder ir a su ganadería, que como un ganaduros más la han convertido en centros de marketing directo, o que les pague los cubatas, a mí, que no bebo y tengo las puertas abiertas de muchos ganaderos de verdad, no me cuente milongas y falsas historias.

Y acuérdese que en Salamanca hay una persona que lo puso donde está, incluido en dinero, mientras usted se pasea por media España en plan de señorito, a D. Alfonso Navalón lo tienen acallado gente como Usted, entre otras razones por haber defendido sus toros, aunque eso sí, con el respeto y el cariño de algunos aficionados que vivimos para el toro y no del toro, cosa que usted nunca podrá tener, ni el respeto ni el cariño, aunque nada más sea de unos pocos.

Esta es la opinión de un aficionado que últimamente cuando ve una corrida suya se siente estafado al más puro estilo del taurineo, pero nunca pensó que fuera usted capaz también de pegar puñaladas traperas.

Ya sabe, no se puede engañara a todo el mundo.

Juan Antonio Hernández



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