| Sin
comerlo ni beberlo la inutilidad manifiesta de los taurinos
ha servido para que todo el mundo se empiece a dar cuenta
de que los aficionados tenemos cada día más
razones para denunciar lo que denunciamos.
No quisiera entrar en demasiadas profundidades porque
Iñaki analizará la feria punto por punto
y sé de sobra que no voy a discrepar en absoluto
de lo que diga (como tampoco lo hará ningún
aficionado).
Desde la distancia he vivido una feria desastrosa en la
que de vez en cuando, tanto en lo positivo como en lo
negativo, me venía a demostrar que mi visión
de la fiesta no está, ni muchos menos rayana con
la locura.
Esta feria nos ha cargado de razones........
Porque hemos visto toros más que válidos,
de encastes más que diversos que han servido para
el toreo (hace falta variedad, pero más falta hace
dar tardes a ganaderías que demuestran que tienen
sustancia por dentro, y no solo nombre y encaste jerezano).
Porque hemos visto toros que no han sido un dechado bravura,
pero que, sin embargo servían para la muleta (¿donde
está el toro completo en todos los tercios que
reclamamos?).
Porque hemos visto ganaderos sin escrúpulos que
han venido a Madrid a llenarse los bolsillos y a reírse
de la gente (Las leyendas en los cuentos, no en las plazas)........
Ha sido una feria escandalosamente mala, pero siempre
que ha habido toro ha habido emoción. Hemos demostrado
que tenemos razón cuando pedimos el toro que pedimos
y rechazamos el fraude y las imposiciones de los taurinos.
A la vista están los resultados.
Nos hemos llenado de razones porque........
Porque las supuestas figuras han pasado de puntillas por
la feria (ni Ponce, ni El Juli, ni Finito, ni Caballero)
Porque cuando la pureza se hace presente y se mide a un
toro con todas las letras se demuestra que los trucos
y el destoreo de los que mandan en la fiesta se queda
sin argumentos. Reclamamos gente nueva, reclamamos gente
que está ahí, gente a la que los poderes
fácticos no dejan sacar la cabeza por tenemos a
que se les termine el chollo. Hacen falta Encabo, Esplá,
Robleño, El Cid, Curro Díaz....gente que
da la cara, gente que sabe torear con pureza, que sabe
lidiar y que sabe respetar al toro. El arte es exclusivo
del que aprecia lo que tiene delante, y para ser torero
hace falta apreciar al toro, no manipularlo ni reventarlo.
Porque no hubo lidia en ningún momento. Se picó
fatal en toda la feria, se lidió desastrosamente,
se hicieron las cosas mal, muy mal. Cuando la torería
se impuso a la “profesionalidad” se demostró
que el toro rinde mucho más cuando se le saben
hacer las cosas...
Nos hemos cargado de razones porque......
Hubo tardes en los que el fraude era intapable. Hubo tardes
en las que nos cargamos de razones al decir que la autoridad
defiende a todos menos al toro y al aficionado. Ha habido
pitones clamorosamente manipulados, síntomas más
que evidentes de humanización, de uso indiscriminado
de sustancias prohibidas, de imposiciones acordadas entre
empresa, toreros, algunos ganaderos y autoridad que generaron
un descontento fuera de todo límite. ¿A
quien defiende la autoridad?
Nos hemos cargado de razones porque........
Todos los regeneradores de la fiesta han cantado la gallina
defendiendo el miserable juego de los poderes fácticos
de la fiesta. El aficionado siempre fue linchado desde
micrófonos y tribunas, dejando patente que cada
día se venden más barato a un sucio negocia
que se empieza a acabar.
Porque los espectadores se enfrentaron a la afición
sin poder esgrimir argumentos, el simple hecho de su actitud
deja caer por si mismo una ignorancia supina sobre todo
lo que se cuece en el taurinismo.
Solo les puedo decir que con todo lo mala
que ha sido la feria ha tenido algo muy positivo: ha terminado
la feria y, sin quererlo, nos han llenado de razones.
La afición empieza a moverse de
verdad, y clara muestra de ello es el éxito de
la iniciativa de las chapas que rezan el lema: NADA
TIENE IMPORTANCIA SI NO HAY TORO, POR UNA FIESTA DIGNA
¡NO AL FRAUDE!. Ahora más que nunca,
fuerza para lucirla con orgullo y levantar la voz con
todas nuestras razones.
Eneko Andueza.
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