ANÁLISIS DE SAN ISIDRO (1). El toro.

Comenzamos una serie de análisis de lo ocurrido en San Isidro realizados por Iñaki Etxarri
toda la gente de El chofre asumimos como propios estos y agradecemos a Iñaki el trabajo y la dedicación.

ANALISIS DE SAN ISIDRO (1). El toro.

La feria de San Isidro 2004 ha dejado patente que la cabaña brava pasa por un muy preocupante momento. De hecho, no ha habido un sólo encierro completo ni un toro bravo y encastado con rotundidad y que haya mantenido una pelea en el ruedo como tal de principio a fin. Ha habido toros sueltos, sí, pero el nivel, en general, ha sido más bien bajo.

Se ha observado además que el listón en los reconocimentos ha bajado considerablemente y han saltado al ruedo algunos toros que años atrás jamás hubieran pasado el fielato de las doce de la mañana. En este sentido, se llevan la palma los encierros de Atanasio Fernández y Miura, con varios animales indignos de la que pasa por ser la primera plaza del mundo. La ganadería salmantina lidió además tres toros nacidos en junio del 2000. Tres novillos que cumplían años, curiosa y sospechosamente, el mismo día en que se lidiaron, el uno de junio. Lamentable.

La corrida de Miura era esperada con enorme expectación. La mítica vacada sevillana volvía a Las Ventas tras diez años de ausencia y los ganaderos fueron incapaces de presentar un encierro completo. Sólo cinco pasaron el reconocimiento después de que los ganaderos trajeran hasta Madrid nada menos que diez toros. Tres de los lidiados lo fueron además bajo la responsabilidad del Presidente mandando los veterinarios a analizar sus astas tras el festejo. Petardo clamoroso de los hermanos Miura, que si no tenían toros para Madrid nunca debían de haberse anunciado.

El otro "suceso" de la feria lo protagonizó otra gandería que también volvía al ruedo venteño tras varios años ausente de la cartelería isidril, Torrestrella. Alvaro Domecq mandó desde "Los Alburejos" una corrida con casta, que no bravura, que no fue de las peores, ni mucho menos, del ciclo. La movilidad del primero, "Chiflado", al que César Rncón lució y citó de largo, y su pronto y vibrante galope, hizo que muchos confunciera cierta casta y genio con bravura y así, al burel se le dio una inmerecida a todas luces vuelta al ruedo.

Como decimos, no ha habido un sólo animal completo, pero bajo mi punto de vista sobresalen entre todos los lidiados estos seis:
-Cubano. Novillo de La Quinta, que saltó al ruedo en tercer lugar, de 418 kilos de peso, lidiado por Roberto Galán el 10 de mayo, que escuchó pitos.
-Director. Toro del Conde de la Corte, tercero de la tarde, de 579 kilos lidiado por Sergio Martínez el 30 de mayo, que le cortó una oreja.
-Fogonero, de Celestino Cuadri, segundo de la tarde, de 508 kilos, lidiado por Dávila Miura el 31 de mayo, que escuchó pitos.
-Taconero, de Celestino Cuadri, tercero de la tarde, de 618 kilos, lidiado por Curro Díaz el 31 de mayo, que dio la vuelta al ruedo.
-Malagueño, de Adolfo Martín, cuarto de la tarde, de 508 kilos, lidiado por Pepín Liria, que resultó herido y escuchó una gran ovación.
Malagueño II, de Adolfo Martín, quinto de la tarde, de 522 kilos, lidiado por Luis Miguel Encabo, que resultó herido y escuchó una fuerte ovación.

En cuanto al juego ofrecido por cada ganadería ha sido el siguiente (omito en esta relación las corridas mutiladas de rejones):
-José Escolar: Corrida dura, correosa, fiera, muy complicada para los toreros (para hacerles el toreo moderno al uso), y muy intereseante para el aficionado.
-Hernández Plá: Fracaso total de esta ganadería santacolomeña. Seis toros grandes y con mucha cara que apenas se movieron. Descastada y totalmente parada. Debería descansar un tiempo antes de volver a Madrid.
-La Quinta (novillos): Para mí el encierro más completo del abono. Quizás tuvieron un puntito menos de casta que otros años, pero casi todos fueron nobles y sobresalieron el tercero bravo, noble y muy codicioso y el sexto, muy noble.
-Astolfi: No rodó por los suelos como otros años y fue muy astifina, pero apenas demostró casta. Otra ganadería que tendría que descansar.
-Puerto de San Lorenzo: Nobilísima, casi hasta la borreguez, y muy blanda, rozando la invalidez. Al tercero, un bombón sin apenas fuerzas, le hizo Antón Cortés una de las faenas más aparentes (digo aparentes porque sin toro toreo es sólo apriencia) de la feria. Está en el límite del descastamiento como ha demostrado otros años.
-Manolo González: Presentó una corrida con los tres hierros de la casa. Astifina, pero blanda, descastada y parada. Otra ganadería que no aporta nada a la feria.
-Carriquiri: Inválida total. Descastada. Que no vuelva.
-Palha: Desigual en todo, en comportamiento y presentación. Ni mucho menos se pareció a la interesantísima corrida que echó en la feria de otoño. Dos toros (1º y 2ª), ambos de procedencia Ibán, sobresalieron del resto. Aprobado raspado.
-Román Sorando (novillada): Muy noble e inválida. Siendo magnánimos, en el límite.
-El Torreón: César Rincón no fue capaz de que le aprobaran más que dos toros. La corrida fue remendada con cuatro ejemplares de Moisés Fraile. Los seis inválidos y sin un gramo de casta. Ni una ni otra ganadería deberían de anunciarse en mucho tiempo.
-El Ventorrillo: Blanda. Se la cuidó mucho en el caballo. Se vino arriba en el último tercio y embistió con nobleza, aunque adoleció de un par de puntos de casta. De lo más potable del monoencaste.
-Gavira: Muy bien presentada. Con genio. Al menos no se calló, pero no tuvo bravura ni casta. Suspenso.
-Baltaser Ibán: Desigual de presentación, la corrida se movió poco. También con más genio que bravura. Decepcionó.
-Arauz de Robles: Un nuevo fracaso de esta ganadería que es contratada año tras año. Sin fuerza, alguno con cierta nobleza, pero en general aburridora y sin ningún interés. Otra que no debe de volver.
-El Ventorrillo (novillada): Se lidió el domingo 6 tras ser aplazada en su día por la lluvia. Blanda y muy noble. Muy buena para los toreros, pero en el límite de la casta. Aprobado raspado.
Núñez del Cuvillo: Como la anterior, pero más acusado. Inválida y nobilísima hasta casi la borreguez en general. Alguno sacó algo de genio.
-Torrestrella: Encastadita y con genio. En el de la vuelta al ruedo se confundió casta y movilidad con bravura. En el caballo, la corrida sólo cumplió. Interesante pese a todo.
-Valdefresno: Mulos con carne. Ni fuerzas ni casta ni bravura. Inválida y morucha. Ponce hizo de enfermero y los tendidos de sombra enloquecieron. Otra que tiene que descansar.
-Conde de la Corte: Una de las noticias más esperanzadoras de feria en el capítulo ganadero. Esta vacada, madre de muchas de las ganaderías de la actualidad, parece comenzar a salir del bache y lidió en Madrid una corrida muy bien presentada, con un par de toros muy interesantes. Uno de ellos, el tercero de la tarde, fue de lo mejorcito del ciclo. Dejó abierta la puerta de la esperanza para el futuro.
-Celestino Cuadri: Corrida desigual. Un par de toros excelentes, 2º y 3ª, otros dos que no dijeron nada y otros dos más que parecieron buenos en principio pero que masacró y lesionó la acorazada de picar. Aprobado, pero Cuadri debe de ofrecer más.
-Atanasio Fernández: Una novillada impresentable. Descastada, inválida total...vergonzoso. Que no vuelva en muchos años. Está totalmente podrida.
-Samuel Flores: Kilos y cuernos. Nada más. Ni fuerzas ni bravura ni nada de nada. No pasa nada porque el año que viene don Samuel se quede con los toros en su casa.
-Miura: Decepción absoluta. Muy mal presentada. Con signos evidentes de humanización. Chocha, boba y tonta. El segundo, Pepón, fue el paradigma del toro moderno: tonto de baba y dulce hasta el empalago. Los ganaderos fueron incapaces de presentar una corrida completa y eso que se bajó el listón una barbaridad.
Ya sólo es leyenda. Para venir así es mejor que espere otros diez años.
-Adolfo Martín: Blanda en general, pero encastada. Sobre todo los tres últimos se vinieron arriba en el último tercio porque tenían casta y resultaron interesantes y vibrantes. Sólo cumplió en el caballo. Pero en el país de los ciegos...
-Victorino Martín: Desigual. El segundo, blando, fue muy noble por el pitón izquierdo. El tercero también fue noble. El quinto, el más encastado. Se espera mucho más de Victorino sobre todo tras la gran corrida del año pasado. No hubo ningún toro bravo de verdad. Sólo interesante, pero como sucede con su sobrino Adolfo, los tuertos son los amos en el país de los ciegos.


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