| "SI,
ESE TAN GUAPO QUE ESTÁ CASADO CON PALOMA CUEVAS
Y SALE EN LAS REVISTAS"
Inaki Etxarri
Abandonaba el lunes la plaza de las Ventas
tras la XXIII corrida de la feria de San Isidro (Toros
de Celestino Cuadri para el Califa, Dávila Miura
y Curro Díaz). Iba rumiando para mis adentros las
sensaciones que me había de jado la tarde. Y me
acordaba de los dos grandes toros de Cuadri, 2º y
3º, que saltaron al ruedo, de la lástima que
me produjo que la acorazada de picar destrozase a otros
dos, 4º y 6º, de cómo Dávila Miura
había desaprovechado un gran toro, de lo mal que
está el Califa y de los deslumbrantes detalles
que había esparcido por el ruedo venteño
Curro Díaz. "No ha cuajado al toro",
me decía para mí, pero había dibujado
auténticos carteles de toros y lo había
hecho ante un tío con toda la barba de 620 kilos,
bravo y codicioso. ¿Qué más se le
puede pedir a un chaval que el año pasado sólo
se había ceñido el chispeante dos tardes
en toda la temporada? Y una de ellas, nada más
y nada menos la del cura Valverde en Madrid, dando además
dos series magníficas a su segundo enemigo en aquella
tarde agosteña.
Pues bien, iba yo así, ensimismado en mis cosas
cuando la presencia de una señora reclamó
mi atención. Lo cierto es que estaba divina. Con
un trapío que daba gusto verla. Embutida en un
terno burdeos de esos caros, Chanel o Armani, ¡qué
más da! La señora llamaba la atención.
A su lado, el que debía de ser su marido, su novio
o su amigo con derecho a roce. Pelo engominado, traje
a medida, corbata de Hermés, puro casi acabado
en su mano izquierda y móvil de última generación
en la otra.
Pero yo estaba encelado con la preciosa hembra que tenía
a su lado. En esto reparé que hablaba por su teléfono
móvil. En esto que llegamos al semáforo
situado justo enfrente de la plaza y me sitúo a
su izquierda. Eso me permitía oir perfectamente
la conversación que estaba teniendo, supongo que
con una amiga o con su madre o vete a saber con quién...
Lo que escuché me dejó estupefacto:
-"Estoy saliendeo de los toros"
-(...)
-"¡Bah! Hoy no han estado muy bien".
-(...)
-"Había un chaval, Curro no se qué..."
-(...)
-¡No! Curro Romero, el ex marido de Concha Márquez
Piquer no, ya no torea en Madrid, sólo en Sevilla,
creo" (sic).
-(...)
-"Otro Curro, un chico joven. Pero no ha estado muy
bien porque tenía un toro que corría mucho
porque no lo dominaba y tenía mucho peligro"
-(...)
-"El que estuvo muy bien fue el otro día Ponce".
-(...)
-"Sí, ese tan guapo que está casado
con Paloma Cuevas y sale en las revistas".
_(...)
-"Ese sí que toreó muy bien. Tenía
un toro que corría muy despacio (sic) y lo dominaba
tanto que a veces se caía. Tenían que haberla
dado orejas, pero esos tontos de sol que protestan tanto
no querían y hubo jaleo en la plaza. Y, mira chica,
hasta yo les insulté, y les llamé idiotas
porque lo que les fastidia es que sea famoso y guapo".
Ya no quise escuchar más. La niña estaba
buenísima, pero de toros no tenía ni repajolera
idea. Así es la sombra en Madrid. Estos son los
que el otro día insultaban a los aficionados y
jaleaban el destorero del señor de Paloma Cuevas
con un esperpento de toro tullido como si hubieran visto
a Joselito y Belmonte reencarnados. Así está
Madrid.
¿Esta es la verdadera afición deMadrid como
han dicho los Palabrero, Molés, Cáceres,
Villasuso y compañía. ¿Esta es la
afición cabal y no los talibanes intransigentes
del siete? ¡Venga ya!
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