Torero de época

Rescatamos del portal taurino burladerodos este articulo y que refleja para nosotros lo que es Ponce y el Poncismo.

 

DIARIO DE UN FORÁNEO 21ª San Isidro / Torero de época
Por: Jorge Arturo Díaz Reyes
Durante la corrida se formó una pelea en los altos del siete y cuando la policía desfilaba gradas abajo con los boxeadores amateurs, el tendido gritaba en coro ¡Al del palco! ¡Al del palco! ¿Pero... a quien defiende la autoridá?
Madrid (Esp.).- No hay duda, Ponce es el torero de la época. El que interpreta mejor las concepciones mayoritarias de los públicos actuales. Hoy, con dos toros insignificantes y tambaleantes, como todo el encierro, y dos sesiones extralargas de cuidados intensivos, en las que solo faltó la respiración boca a boca, llevó su clientela al paroxismo, en particular, cuando logró que los dos pacientes, en artículo mortis se arrastraran borreguilmente tras la muleta en la nueva suerte reina; !El Circular! dado desde la tabla del cuello y con la muleta como pañito de agua tibia en la frente del moribundo. Antes, claro, entre aplausos había prodigado a grandes dosis los elementos fundamentales del nuevo toreo; cite al hilo, mano alta, vaciado fuera, y pasitos y pasitos tras cada suerte. ¡Reloj! Le recordaban algunos impertinentes (fatigados) al presidente, quien a regañadientes ordenó los avisos (uno en el segundo y dos en el cuarto), recibidos por la feligresía poncista cual bizarros pasodobles torero. Pinchó, no mató, el toro se lo tumbaron a capotazos, pero... ¡Qué importa! La ovación fue saludada desde el tercio, con olímpico desprecio a las indignadas protestas de quienes expresaban vergüenza ajena (hace dos días, en esta misma plaza, mataron un bravo recibiendo y los aplaudidores de hoy ni se enteraron). Con su segundo; más de lo mismo, solo que a este lo pinchó tres veces, siendo desarmado, antes de la media tirada. Y salude y salude... para mayor castigo al “fundamentalismo pitante, enemigo de la Fiesta”, de la nueva Fiesta.
“Marquesino” el de la confirmación de Castella, fue protestado de salida, por inválido, tanto que cuando lo cito, desde los medios para iniciar la faena, le gritaron de grada cinco ¡Vámos, mátalo ya! No hizo caso. Lo cambió tres veces por la espalda y tres por el pecho, pero pese a la sosería y debilidad del animal este arrebató la muleta y con el mayor cinismo se acostó encima de ella, en todos los medios, como posando para una foto que podría ser el cartel de la próxima feria. Un bajonazo puso fin a la cosa. Con el quinto, igual de flojo, pero más manso, peor, siete pinchazos y descabello.
Los de Tejela no desentonaron con el descastamiento y postración de la delegación familiar, pero el alcalaíno no se descompone ni en las buenas ni en las malas. Solvente, pasó el mal rato, con bajo perfil, y matando imperfecta pero eficazmente, además le tocó el serio de la tarde, el veleto sexto


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