REPERCUSIÓN


Terminada la feria taurina más importante del orbe taurino, la de Madrid, hablemos de la repercusión, en sentido de la resonancia que haya podido contar. Los jurados de las numerosas casas o instituciones que otorgan premios a los triunfadores, ya los han concedido y como suele suceder, los trofeos al triunfador de la feria, a la corrida más brava, toro más bravo, a la mejor faena de la feria, han ido a parar a distintos ganaderos o toreros.

En lo que se refiere al elemento principal de la fiesta (el toro que nunca debería haber perdido su protagonismo), varias han sido las ganaderías que han merecido menciones especiales y premios. Las ganaderías de Adolfo Martín, Victorino Martín, Cuadri, Torrestrella y alguna más, como las del Puerto de San Lorenzo o El Ventorrillo y Conde de la Corte, posiblemente, hayan sido las ganaderías que más espectáculo han dado en la feria taurina isidril, sin despreciar otros hierros que han tenido toros importantes que, la mayoría, se fueron al desolladero con las orejas puestas.

En cuanto a toreros han sido varios los que por su actuación en la Monumental les servirá para arreglar la temporada, bien a pesar que las empresas tienen comprometidos a la mayoría de los espadas para sus ferias. Dos novilleros han salido lanzados al estrellato Eduardo Gallo y Miguel Ángel Perera, ambos premiados por sus actuaciones en Madrid. Ambos se harán matadores esta temporada, abriendo las puertas de la esperanza para el aficionado de cara al ftituro de la fiesta.

Entre los matadores de alternativa han destacado Antonio Jesús ‘El Cid’ y Matías Tejela, triunfador de la feria, si bien después de su salida a hombros tras cortar dos orejas, en sus dos actuaciones posteriores, incluida de corrida de Beneficencia, no refrendó (y conste que tuvo algún toro para triunfar), lo hecho en su primera actuación ante un toro de El Ventorrillo. Antón Cortés, en su única corrida contratada, encandiló a los aficionados de paladar fino y si no fuera tan malo manejando la espada, seguro que hubiera salido a hombros.

Lo de ‘El Cid’ puede ser un caso aparte. Estando en la plaza de toros de Haro, cuando recibí una llamada al móvil de mi amigo y gran aficionado, Jesús Fernández, para contarme lo que estaba viendo hacer a Manuel Jesús ante un toro de Victorino:
«Ha dado seis o siete naturales increíbles». Luego lo echó, como tantas veces, a perder por su deficiente manejo con la tizona y eso que se apoda El Cid. Para muchos aficionados, incluso para algunos jurados, el mejor de los sanisidros ha sido la actuación de este artista que esperamos sea su año de lanzamiento hacia el estrellato. Qué quieren que les diga: que me alegro mucho del triunfo de toreros que necesitan consolidarse para que el ramillete tan escaso de figuras vaya progresando y aumentando.

Un tal Curro Díaz, dicho con todo respeto y admiración, sorprendió, creo que así fue, a propios y extraños con su manera de iniciar su faena de muleta, perfecta de ejecución y gusto, con algunos pasajes de la faena que tuvieron altura artística. Hoy precisamente torea en la Monumental madrileña mano a mano con el albaceteño Antón Cortés. Ojalá triunfen los dos jóvenes toreros.

Nunca he sido pesimista, si bien es cierto que la fiesta atraviesa uno de sus peores momentos por ausencia de toreros importantes, pero la juventud torera parece que viene pegando. Sin echar las campanas al vuelo, se abre una puerta a la esperanza, a pesar de la falta de oficio de la mayoría de los coletudos.


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