Tauromaquias

 

Por Juan Cruz Gastón.

      Seguro seguirísimo, que la disparidad de criterios y de gustos entre los aficionados -parte de sus conocimientos- hacen posible dar cabida a numerosas “tauromaquias” en sus cabezas y en la nuestra. Ciertamente, en la corrida de toros o de novillos, en su lidia, existen técnicas para burlar, dominar y crear arte delante de una fiera muy superior en fuerza a la del hombre que se le enfrenta, lo que se ha dado en llamar tauromaquias, desde la publicación ya lejana en el tiempo de la “cartilla de torear” más relacionada con el toreo a caballo, pasando por las de Pepe Hillo, Francisco Montes, como las mas relevantes y antiguas, hasta las posteriores y conocidas, salvo en detalles modernistas en cada época.

      Este comentario me lo ha sugerido el titulo de la conferencia de Luis Francisco Esplá, en los salones del centro cultural Ibercaja: La tauromaquia según Luis Francisco Esplá. Curiosamente, el torero de Alicante nunca ha arrebatado en los ruedos. Nunca ha sido lo que los taurinos llaman una figura del toreo. Ni siquiera es un exquisito toreando, pero, qué quieren que les diga, es para un servidor uno de los pocos toreros a los que iría a ver torear en cualquier de las plazas norteñas, simplemente porque es un profesional como la copa de un pino muy alto, muy alto. Dicen muchos aficionados, para realzar su categoría profesional, que lleva el Cossío debajo de la montera y lo aplica cuando está en el ruedo en beneficio de él y de sus compañeros.

      En la historia reciente del toreo ha habido unos cuantos toreros que han merecido el calificativo de maestros, adjetivo que hoy día se aplica con demasiada generosidad a la mayoría de los toreros que llevan años en la profesión, que han sido o son figuras nombradas por los gustos de los públicos, pero que a lo largo y ancho de sus vidas toreras no han dejado ese poso de conocimientos del toro, esa profesionalidad que les haya servido para dominar a la mayoría de los cornúpetas a los que se han enfrentado. Desde el “Guerra” pasando por Joselito “el Gallo”, pocos toreros han merecido justamente el calificativo de Maestro, aunque hayan sido innumerables los nominados sin que hayan dejado escrita tauromaquia alguna.

     Para un servidor, decir de un torero que haya arrebatado a los públicos no es suficiente para merecer el titulo de Maestro. A veces se confunde la personalidad y el valor con los conocimientos. “Manolete fue llamado monstruo”. Dejó escrita una página importante del toreo, más que por sus conocimientos sobre la técnica del toreo, porque fue capaz de reducir los terrenos, ser un valiente a carta cabal y un gran estoqueador. También dejó cosas negativas para la fiesta- La generalización del afeitado, el estoque simulado-, pero todos lo recordamos con un gran respeto. “El Cordobés” al que también llamaban Maestro, generalizó el fraude llegando a extremos que bordearon lo increíble. Se marchó y con él se fue la mayoría de sus seguidores. Benitez tenia una virtud que aplicaba raras veces por la condición impuesta por el torero, una prodigiosa muñeca que en tres muletazos sometía al toro que se venia arriba en el último tercio. Paco Camino “El Viti” y tantos más, a su sombra, eran mil veces mejores toreros que el de Córdoba.

      Esplá es un torero que enseña en el ruedo, por eso merece el calificativo de Maestro. Estando en el ruedo hay orden en la lidia, hay sabor, hay torería. Sepamos distinguir y pongamos nombres.


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