Que no se sepa

 

Hagamos aquello que nos convenga, sea lo malo que sea siempre que nos beneficie, pero que no se sepa. Queramos o no, vivimos tiempos difíciles en cualquiera de los campos que rodean nuestras vidas. Lo de la globalización, que no alcanzo a comprender si es tan mala como dicen unos o tan buena como mantienen otros, pero el caso es que el mundo se mueve a impulsos del poder y del dinero, algo que siempre ha sucedido, si bien se han cambiado las formas.

De los reyes con poder absoluto sobre sus súbditos y la nobleza se pasó a los empresarios y caciques dentro de cualquier régimen. Con la llamada democracia, el poder quedó, en teoría, en el pueblo, que con su voto nombraba a sus dirigentes y los sigue nombrando en los países occidentales. Con la llegada de las multinacionales son ellas las que establecen las reglas del juego mundial. Quizás esté equivocado, pero yo lo veo así. Cierto es que dentro del nuevo orden mundial hay oportunidades para muchos empresarios que luchan por crecer.

Dentro de la fiesta de los toros no hay multinacionales, pero hay empresas que luchan por acaparar poder, que son, además de empresarios, apoderados y ganaderos. Vamos, que eso de ‘zapatero a tus zapatos’ queda muy lejos de las pretensiones de los taurinos.

Es humano, como humano es buscar la comodidad de cada estamento, sobretodo el torero cuando alcanza categoría de figura, trata y casi siempre lo consigue, de imponer ese toro con menos dificultades de las normales para correr los mínimos riesgos, sin importarles que sus exigencias vayan en detrimento de la propia fiesta.

Los aficionados a la fiesta de los toros, de seguir el camino emprendido por los llamados ecologistas y defensores de los animales, vamos de culo y andando hacia atrás. Nos puede pasar, si no espabilamos y no se ponen las pilas los taurinos que mandan en esto, como a los fumadores, que somos unos apestados. Entiendo que no se pueda fumar en hospitales y lugares públicos cerrados, porque los no fumadores tienen derecho a no soportar olores para ellos desagradables, pero que se intente prohibir fumar en un coso taurino sencillamente me parece demencial.

En política no está permitido todo, pero se hacen muchas cosas que no son correctas, se hace dafio, pero si no se sabe no pasa nada. En el mundo del toro pasa lo mismo. El fraude del afeitado y la droga a los toros está a la orden del día, pero como no se ‘sabe’ no pasa nada, como es difícil de demostrar, no pasa nada en general. Es democrático estar en contra de la fiesta de los toros, pero tan democrático será, digo yo y quizás esté equivocado, estar a favor de ella sin que nos techen de ‘asesinos’, sobretodo por aquellos que no se manifiestan con la misma fuerza sobre las guerras, según de la parte que vengan.

La fiesta de toros viene de muchos siglos atrás. Forma parte de nuestra cultura. Ha sido y sigue siendo fuente de inspiración de artistas y escritores, pero hay que cargársela, simplemente porque forma parte de la historia de España y como es española, los extremistas, la quieren erradicar por un puñado de votos de nuestros demócratas radicales españoles, mal que les pese. Mientras tanto, los aficionados, a callar. Que no se sepa y así nos va.


Archivo de Artículos