ADJUDICAR


No sé si algún mortal se habrá librado de ser adjudicatario de algún remoquete, o bien de algo que haya dicho otra persona y se la adjudican por el artículo tres, es decir, porque sí, y es que los españoles somos como somos y no vamos a cambiar fácilmente.

El mundo del toro y del toreo es bastante cerrado. Cuando se rumorea algo, difícilmente no termina por confirmarse. A los escribidores y parlantes que hacen crítica, los taurinos los bautizan, a todos. Les adjudican, según su 'comportamiento' con los distintos estamentos de la fiesta. Así, están, estamos, clasificados de distintas formas. Hay comentaristas blandos y duros, independientes o dependientes del que paga. Los hay conocedores del oficio y los hay que no dan una ni a la de tres. Honestos y deshonestos, para cerrar el círculo.

En cuanto a los criadores de toros de lidia destacaremos sólo dos clases, los que tras años de experiencia crían el toro noble, bobalicón y sin fuerzas, que es como decir el toro comercial; y el otro tipo de ganadero que procura mantener el difícil equilibrio de la bravura junto a la nobleza del principal protagonista de la fiesta. Cada ganadero tiene adjudicada su categoría, que se la da el aficionado, no así el público que llena los cosos taurinos y si no los llenan forman mayoría absoluta en las plazas de toros.

También los empresarios taurinos tienen acreditada su categoría en función de la calidad de los festejo que organizan durante la adjudicación o explotación de plazas y ferias. La valoración al empresario también la hacen los aficionados, no los espectadores, y también la crítica, que en este caso concreto suelen coincidir bastante, los que dicen y escriben, salvo excepciones, que también las hay, con criterio.

El aficionado también es adjudicatario de clasificaciones por parte de toreros, empresarios y ganaderos. Hay aficiones que exigen el toro íntegro, algo que al espectador 'social' de una o más corridas al año, le trae al pairo. Las hay partidarias de los toreros mucho más que de los toros, casi todas. Hay aficiones 'generosas que premian lo regular como si fuera bueno y aplauden lo vulgar Todas tienen su sitio y lugar. La fiesta de los toros es variopinta, incluso original, aglutina tendencias y gustos, no mira el color político del que está a su lado, ni le importa.

Adjudicar, en la acepción de obtener, ganar o conquistar algo como pueden ser los diferentes calificativos que cada estamento pone a cada localidad, creo que es definitorio de cada región en cuanto a la afición y exigencia en lo taurino. El cúmulo de los actores de la fiesta, ganaderos, toreros, empresarios y aficionados dan como resultado que aficiones de distintos lugares tengan más relevancia que otras.

Adjudicar a la afición riojana que es exigente, puede ser, de cara al futuro, beneficioso. Ganaremos en prestigio, siempre que seamos justos, dentro y fuera de nuestra comunidad. De hecho, creo que estamos considerados buenos aficionados en La Rioja.



Archivo de Artículos