| Juan Cruz
Gastón
Ni plaza nueva, ni toros, ni leches. Todo
el mundo uniformado en orden de revista para, a la orden
de ¡ya!, amar a todos los animales, amar la naturaleza,
amar al género humano, pero en menor orden que
a los animales, sean salvajes o domésticos. Claro,
que todo esto dentro de un orden, porque la muerte de
tantos humanos en tantas guerras desde que el hombre es
hombre, con tanto terrorismo que tantas vidas cuesta en
cualquier parte del mundo... eso, bueno, son cosas del
hombre y de sus circunstancias. 
Los extremistas nacionalistas catalanes
piden la abolición de la fiesta de los toros. Piden
que al toro de lidia no se le maltrate en el ruedo. Piden
los amantes de los animales lo mismo. No digo que no lo
hagan, que están en su perfecto derecho de pedirlo,
siempre que respeten a los que quieren y admiran la fiesta
de toros en la plaza y en el campo, considerando que el
toro de lidia vive cuatro veces más de tiempo que
los novillos destinados al consumo y en libertad absoluta
en el campo.
Los ‘contratodo’, y no digo
que muchos lo hagan de buena fe, piden erradicar la fiesta,
prohibir que vayan los niños a los toros, pero
no protestan, ni arman broncas por tanta imagen en televisión
en la que mueren de verdad y de mentiras tantos hombres,
mujeres y niños. Los hay que tampoco quieren que
construyan nuevas plazas de toros, aunque suponga beneficio
para su ciudad y es que nunca estamos contentos.
Corrían los primeros años
de los ochenta y en Arnedo se hablaba de hacer un nuevo
coso taurino. La iniciativa, después de adquirir
el Ayuntamiento las acciones de la plaza a los propietarios,
venia de varios ediles del Ayuntamiento, incluso se contempló
seriamente. Después, con Agapito de alcalde, si
no me equivoco, se hizo un proyecto serio, con maqueta
incluida, por un arquitecto arnedano.
La cosa iba en serio, pero se vino abajo
con el cambio de gobierno municipal. Lástima. Ahora
los ediles arnedanos que cuentan con mayoría han
retomado muy en serio la construcción de un nuevo
coso, que no costará un euro al erario público,
y tampoco interesa a ciertos sectores. Vamos, como eso
del perro del hortelano, ya saben, ni lo uno ni lo contrario.
Mi opinión particular es que la
plaza se tiene que hacer para beneficio de Arnedo y de
su gran feria de novilladas que tanto prestigio está
dando a la ciudad. No entiendo que haya personas, aficionadas
o no, que no apoyen el proyecto que beneficia a su ciudad.
El actual coso taurino contará con el cariño
del pueblo, pero es incómodo, incomodísimo,
y es seguro que más de cuatro aficionados a la
fiesta no van precisamente por eso.
Yo me he criado en las cercanías
del coso de la Manzanera. Sentí su destrucción
y no se me olvidará mientras viva y tenga memoria,
pero en la nueva plaza, de la que no me gusta nada su
exterior, se disfruta de una comodidad que compensa la
nostalgia.
Arnedo, la gran ciudad del calzado, necesita
un nuevo coso taurino, el Ayuntamiento se lo tiene que
dar y en nada de tiempo todos los arnedanos contentos.
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