SUBASTA O CONCURSO

 

Subasta o concurso. ¿Cuál de los dos sistemas es el ideal para conceder un coso taurino? ¡Ay madre! Mi amigo Toño me dice: «Si quieren que haya trapicheo, el concurso y si quieren un sistema más honesto, la subasta». Mi opinión es que cualquiera de los dos sistemas, subasta o concurso, se prestan a innumerables opiniones para los aficionados paganos que tengan inquietudes por la fiesta.

La subasta, como dice el diccionario, es conceder al mejor postor aquello que se pone en juego, mientras que en el concurso intervienen varios factores, además del dinero que se ofrece. Vistas así las cosas, en teoría nos pa-rece mejor el concurso que la subasta pura y dura, si bien en este segundo caso no hay dudas para otorgar la explotación de una plaza de toros, que de esto, queremos hacer el comentario, mientras que en los concursos intervienen otros factores que lo diferencian sensiblemente del ofrecimiento de más dinero que las restantes opciones.

Es tiempo, dentro de la fiesta de toros, de hacer cambios de cuadrillas, de apoderados y de plazas de toros. En La Rioja tenemos el coso de Alfaro, que sale a concurso este año para las siguientes temporadas y en la que se anuncian varios empresarios que irán al concurso, lo que es bueno por el interés que tiene para nuestra región. Claro que el caso principal de cara a las próximas temporadas lo acapara la Monumental de las Ventas de Madrid. Plaza que sigue siendo el referente para el aficionado y que pone en circulación a toreros, ganaderos y a una dura prueba a los empresarios por la relevancia que tiene Madrid dentro del complejo mundo del toro y del toreo.

El secreto está en que el pliego de condiciones establecido para concursar y llevarse, en definitiva es lo que importa, la primera del mundo taurino. La Comunidad madrileña, propietaria del coso taurino, ha establecido una serie de artículos, además del dinero fijo y mínimo (560 millones de pesetas) la reducción de los festejos a celebrar, tanto en San Isidro como en la feria de otoño y la de la Comunidad, así como la exigencia de que en la feria más importante del orbe taurino figuren cada día de corrida un torero, como mínimo, entre los quince mejor clasificados de la temporada anterior, lo que no deja de ser un pequeño detalle, visto desde la perspectiva de la propiedad y que dice poco para el aficionado, aparte que es difícil de dar con la solución perfecta, dado que cualquiera de los coletudos que torean en plazas de tercera suman muchas corridas y apenas si tienen categoría para estar metidos en la feria más relevante del mundo.

Sin duda que se presentarán varios empresarios, que irán respaldados, algunos, con el dinero de otros, como ha ocurrido con la explotación de los hermanos Lozano. Respaldo económico muy fuerte para echar a andar una temporada cargada de festejos, en los que fuera de las ferias, con la obligación de retirar las entradas los abonados, es ruinosa porque va muy poca gente a la plaza.

No entramos en valoraciones caprichosas hasta que conozcamos el nombre de la nueva empresa, pero si deseamos que la Comunidad madrileña acierte en la elección, que es importantísima para la fiesta de toros.


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