JOSÉ TOMÁS.

 

Ya llevaba mucho tiempo sin aporrear el teclado más allá de lo que atañe a mi trabajo. No tenía ni tiempo ni razones sólidas para decir algo más de lo que he dicho hasta el día de hoy. Y quizá todo este tiempo de retiro, de “reflexión” obligada, me haya servido para oxigenarme un poco la cabeza...

El caso es que el regreso del “esperado” José Tomás me parece un argumento, una noticia, para otros, un acontecimiento, lo suficientemente interesante como para “echarme” al ruedo del teclado.

¿Porqué vuelve José Tomás?. Sinceramente, lo desconozco. No creo que sea por necesidad monetaria. Tampoco creo que el acuciante “acoso” empresarial haya acorralado al de Galapagar al callejón de la reaparición. Quiero pensar que este regreso viene bien argumentado, motivado y justificado.

Me gustaría creer que José Tomás vuelve por afición, por una necesidad imperante de verse entre los pitones de un toro ante el gran público. Quiero creer que está dispuesto, en definitiva, a enfrentarse a la más sincera de las responsabilidades.

No quisiera ver al José Tomás desvalido de la última época, a ese hombre de cara desdibujada perdida en el horizonte que no era ni la sombra de lo que fue... No me gustaría pagar por ver a la caricatura de uno de los pocos toreros que me ha hecho saltar de mi asiento para jalearle.

José Tomás debe ser consciente de lo que le espera, de hecho, creo que ya lo es, visto que su regreso se programa al término de los primeros escollos de la temporada: mediados de junio, plaza de toros de Barcelona.

Indudablemente todos deseamos verle anunciado en Madrid, aunque sea fuera de feria, y en Bilbao. Y ni qué decir tiene, que esperamos verlo anunciado en carteles de relumbrón, enfrentado a los toreros en boga, a los “grandes” y a los que achuchan, y frente al TORO. Son deseos......

Ahora bien, que nadie eche las campanas al vuelo. Años sin ser el José Tomás que fue, años de retiro, y la comodidad de saberse posibilitado a pedir más que el que más pida y en las condiciones que a él le de la gana. No nos engañemos, el de Galapagar va a llenarse el bolsillo....y con él, los empresarios, que se frotan las manos con semejante noticia.

El caso es que, sin caer en el optimismo antropológico de los taurinos al uso, me permito, por una vez, caer en la imprudencia de tener un mínimo de esperanza, de soñar que quizá vuelva a vivir el toreo gracias a dos nombres propios unidos en una persona... José Tomás.

Si no fuera así, por favor, rectifique, nuestro ánimo se lo agradecerá. Mientras tanto, suerte.

  

Archivo de Artículos