LAS COSAS DEL MARKETING (i).

Eneko Andueza

Adjudicado el tesoro de la corona, rotos y rehechos los entresijos entre poderdantes y apoderados, iniciados los tejemanejes de una nueva temporada, vuelven a romper las polémicas que salpican el muy noble arte del toreo.

Resulta que se adjudica la plaza de toros de Las Ventas a la empresa comandada por la familia Martínez Uranga y comienzan las suspicacias y los comentarios.

Todos sabíamos que el camelo de la oferta económica era la base continuista de esa política capitalista y sucia de la ganancia fácil a costa del negocio taurino más rentable del mundo. Se abrieron las ofertas económicas y el que más dinero tenía más puntos se llevó. Aquí no vale el que mejor alternativa ofrezca, sino el que más dinero ponga. Se analizaron las plicas, se puntuaron las ofertas y, ¡Hágase la luz! Coronaron a un nuevo empresario, que, quiera o no, se convierte en el nuevo caudillo de la fiesta de los toros. ¡No le queda nada señor Martínez Uranga!

Como siempre, y dado que la avaricia rompe el saco y todos quieren llenarse los bolsos a costa de la gestión de Las Ventas, enseguida surgieron voces y comentarios filtrados sobre un posible “pucherazo”.

He de reconocer que, lejos de la diplomacia propia de casi todos los que se presentaron (diplomacia por conveniencia o por pura hipocresía y cobardía al expresar lo que verdaderamente les pedía el cuerpo) el señor Jose Félix González se ha entretenido en calificar la adjudicación como un hecho caciquil y dictartorial. Entre nosotros, si hay alguien que deba callar al respecto es él, y no me hagan hablar de cacicadas y dictaduras que precisamente el comandante de Sarot no saldría nada bien paradito.... No dejan de ser piques y rabietas baratas.

En cualquier caso, mi objetiva opinión de aficionado de a pié me permite sospechar de la vinculación amistosa entre Esperanza Aguirre (la sobrina de un afamado criador de bueyes que en la gloria lo guarde Dios que allí bien está) y Fidel San Román. Esto empieza a sonar a Telenovela.
Pucherazo o no, lo cierto es que estoy deseando analizar las puntuaciones de forma más detenida para cantar a los cuatro vientos la “Objetividad” de la comunidad de Madrid.

Si por todos es sabido que aquí no gana quien mejor juega, sino quien más veces ha comido con el árbitro en cuestión. ¿A quién quieren engañar?

Ustedes creen que podemos pensar que el proceso adjudicatario de rige por un proceso administrativo que culmina en una puntuación y en la correcta adjudicación a la mejor plica. Pero también saben más que de sobra que los aficionados sabemos más que de sobra que, amiguismos a un lado, siempre impera la ley de la influencia política y el juego subterráneo.

Política, siempre política. ¿Para cuando la legalidad y la razón para beneficio de la fiesta de los toros?. Imposible mientras siga habiendo tantísimos intereses económicos de por media, tanto para los empresarios como para la administración.

Con la bondad por bandera, y mirando hacia otro lado, un consejo a los nuevos empresarios: ya pueden atarse los machos que la que les viene encima no va a ser nada cómoda, a los tiempos que corren me remito.........

P.D: seguiremos la cuestión en el siguiente artículo.

  

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