PABLO
APAGAFUEGOS DE MENDOZA Ó
¿QUIÉN REVIENTA LA FIESTA? (2ª PARTE).
Eneko Andueza
Cuarta de feria. Lleno. Dos toros de Carmen Lorenzo (1º)
y Pedro y Verónica Gutiérrez (4º),
mutilados para rejones, desiguales de presentación,
feos, mal hechos, primero muy chico, tremendamente anovillado,
manso, distraído y flojo; cuarto basto, feo, manso
pero noble y flojo. Cuatro toros de Javier Pérez
Tabernero (2º, 3º, 5º y 6º), mal presentados,
escurridos, sin remate, tremendamente descastados, mansos
e inválidos totales. Pablo Hermoso de Mendoza (oreja
y ovación con saludos); Finito de Córdoba
(silencio y silencio tras aviso); Eduardo Gallo, que sustituía
a Enrique Ponce (Silencio y ovación con Saludos).
El tinglado era igualito que el de ayer,
todo estaba preparado para que los poderes fácticos
de la fiesta volviesen a hacer de las suyas, y a fe que
lo hicieron. Ya el día que presentaron los carteles
se protestó por la evidente falta de tacto al incluir
a un rejoneador en una mano a mano de tan solo cuatro
toros, pero por si esto fuera poco, y tras la caída
de Enrique Ponce del cartel, procedieron a sustituirlo
por un Eduardo Gallo que nada, absolutamente nada tiene
que ver categóricamente hablando con el de Chiva.
Y digo yo, que si tal sustitución provocó
un desencanto en gran parte de la gente, bien podrían
habernos compensado con algo más que una mera,
pobre e injustificada sustitución.
Todo daba que pensar y todo hacía presagiar una
tarde de escándalo mayúsculo, pero la casa
Chopera tiene un tesoro de valor incalculable que tiene
nombre y apellidos: Pablo Hermoso de Mendoza. A sabiendas
de los baratos tejemanejes de empresa, figuras y autoridad
acartelaron al navarro y lo hicieron para que cumpliera
sus funciones de maestro del rejoneo...y de apagafuegos.
Torerísimo toda la tarde, templado, poderoso, maestro
en todo momento cabalgó sobre una cuadra que en
absoluto hace echar de menos a los retirados Cagancho
o Labrit. Sencillamente sensacional. Cumplió con
la complicada función de apaciguar los encendidos
ánimos de los tendidos en una tarde que se ponía
muy cuesta arriba para todos, pero sobre todo para la
empresa. No saben la suerte que tienen.
A pesar de todo nadie puede olvidar que la corrida de
hoy (borrando de la memoria los dos novillotes de rejones)
ha sido un nuevo fiasco sin precedentes.
Salían los de Javier Pérez Tabernero escandalosamente
escurridos, feos, estrechos de sienes y con unos pitones
que disimulaban algo (poco) la pobrísima presencia
de los cuatro bueyes que han lidiado esta tarde.
Salían abantos, mansos, ya a las primeras de cambio
besaban el albero sin remedio. No podían tenerse
en pié, y no lo podían hacer porque todo
el tinglado de los taurinos ya estaba en marcha. Recuerden
que esta corrida estaba reseñada para que la matase
un mandamás y un gregario con aires de grandeza.
Y así se tomaba el mismo camino de ayer, el camino
de la malversación.
La gente volvió a protestar, volvió a airear
sus desencanto ante tan lamentable espectáculo,
ante la tan intolerable falta de respeto hacia el público,
hacia el toro y hacia el espectáculo.
Nuevamente la autoridad perpetró su falta de consideración
dejando lidiar semejantes adefesios. Una vez más
los poderes fácticos de la fiesta camparon a sus
anchas con el beneplácito del señor Tuduri,
responsable absoluto de defender la integridad del espectáculo,
la honestidad de la fiesta y los derechos de una afición
nuevamente engañada.
Allí anduvo Finito de Córdoba, desconfiado,
tramposos, trilero como siempre. Allí estuvo, allí
nos dio un mitin con la espada. Créame señor
Serrano, además de no aportar nada a la fiesta
cada tarde nos demuestra que su único interés
por seguir en todo esto es seguir haciendo el caldo gordo
con sus colegas. Intolerable.
Eduardo Gallo tuvo que enfrentarse a una corrida escogida
por y para las figuras, pero eso no justifica el que se
estrellase contra dos adefesios mal lidiados. Deberían
aconsejarle que en el toreo existe algo llamado distancia,
algo llamado temple, algo llamado concepto. El toreo no
consiste en meterse en una porfía entre los pitones.
Muchos enganchones en dos faenas llenas de serenidad y
de saber estar en esos terrenos, eso, sin duda, no se
le puede achacar al joven.
Nuevamente tuvimos que soportar el lamentable espectáculo
de los toros por el suelo, de la falta, hoy absoluta,
del tercio de varas (vergonzosos, inexistente, intolerable),
hoy, nuevamente hemos tenido que asistir a un nuevo capítulo
de una fiesta reventada por los que la gobiernan. No quiero
ni pensar en el desaguisado que se hubiera montado de
no ser por la oportuna manguera del apagafuegos de Mendoza.......Sin
comentarios.
. |