Si algo caracteriza a nuestra revista es su voluntad de no morderse la lengua, siempre con los ojos abiertos, en ese andar que es hacer camino. Sería sencillo limitarnos a plasmar versos de poetas consagrados, como loar a los maestros que han pasado a la historia del toreo sin romper lanzas por las nuevas promesas, como Javier Valverde.
José Ángel Hernández. Nacido en Lumbrales, provincia de Salamanca (1964). Maestro de Educación primaria. Estudios de Antropología. Obra poética: De las crines de fuego (con los ojos cerrados) (Santa Perpètua de Mogoda, 1996), Esperando la nieve fundida (Santa Perpètua de Mogoda, 1997), Inercia de arena (Tarragona, 1999), Ucronía y espacios (inédito).

LA HUMILDAD DE LA PIEDRA

A Javier Valverde

La humildad de la piedra,
linde,
      sombra
que resiste la bruma de los siglos,
ha erigido el instante
que tu mano construye.

El temple del granito,
sin otro signo que el golpe de los soles,
renace sobre arena
y efímero es el aire
                     que traza tu muleta
(cual la brisa del Tormes).

Palpita el sentido de la muerte
- algo más que oficio,
                      técnica o escuela -.
No se aprende el legado de la tierra,
su pulso
recorta tu figura
                   sobre mares de encinas.

El valor no hace ruido,
se alza preservando el murmullo del valle,
como estirpes exentas de aspavientos,
para que el olmo encuentre
                             su reflejo en tu espada.
Suerte, maestro,
por el sueño,
              suerte.

José Ángel Hernández
Lumbrales, 27-8-02

 

 

 

 

 

 

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