Selección de poemas a cargo de José Maria Amigo Zamorano

JOSÉ MORENO VILLA
(N. Málaga, 16 de febrero de 1887 - M. México, 25 de abril de 1955)

EL TORO DE LIDIA

¡En las praderas de abril aurirrisueñas
Pace el toro de lidia, el pendenciero!
Que sobre el azabache de su cuero
Lleva dos torres finas, berroqueñas.

Si su vida pasara en las sedeñas
Horas de campo, su carácter fiero
Cambiara en mansedumbre de cordero
Y acabaría roturando breñas.

Fuerza es tenerle libre y apartado
Donde crezca su ingénita pujanza;
Que fuera para las luchas engendrado.

Quieren que sea mortífera su lanza
Cuando, trágico y mudo y acosado,
Logre el baldón de ser apuñalado.

José Moreno Villa, del libro 'Garba', 1913



¡DOS AMORES, JACINTA!

Hay un amor español
Y un amorzuelo anglosajón!

Míralos, Jacinta, en las arenas jugando.
Míralos, encima de la cama, saltando.
Mira ése, medio heleno y medio gitano.
Mira ese otro con bucles de angelillo intacto.

Uno es un torillo -torillo bravo-.
El otro, encaje o capa -lienzo de engaño-.

Mira los ojos negros
Y los azules claros.

Mira el amor sangriento
Y el amor nevado.

El torillo-amor con su flor de sangre
Y el amor-alpino, de choza, nieve y barranco.

José Moreno Villa, del libro 'Jacinta la pelirroja, poema en poemas y dibujos', 1929



[" TORO SOBRE EL ALCOR EN PLENO DÍA"

Toro sobre el alcor en pleno día.
La raja de la luna sobrevive.
Hay ladridos, disparos y tambores.
El toro mira con mirar de fuego.
La luna más joya que nunca.

El toro, llama en fuga,
Aparece en la cumbre amoratada.
Le tiemblan los brazuelos.
El coraje enrojece sus pupilas.

El toro, esa violenta
Llamarada animal,
Abre el hocico y muge
Tal alto y tan profundo
Como para entenderse con el cielo.

Su mugido rebota en cada cima
Y se embebe en la yerba de los valles.
Ya no hay tambor, disparo ni ladrido.
Muge el toro de nuevo
Y un largo fleco de saliva espesa
Le cuelga de los morros a la tierra.

Sus ojos son dos talcos bermellones,
Su cola un duro y formidable látigo.

Vienen, vienen los hombres.
Sos diez mil, veinte mil; suben la loma,
Miran con sangre, no son más que sangre,
Enardecida sangre, sangre en llamas,
Violenta sangre táurica
Que tira, rasga y hunde
Con el asta del toro.

¡Tira el hachazo, toro!
Rasga la seda roja y amarilla.
Descepa el tronco más enraizado.
¡Descarga tu poder en quien te acosa!

Tiran los hombres y se parapetan.
Asoman paquidermos motores
Y motores de ala.
Una flora de hierro
Brota en muchos países.

El toro muge más, clama a los cielos.
Algo ve que no vemos.
Sobre las bocas contraídas
Hay nieve y barro.

Se le va cayendo la piel a trozos
Y esos trozos son ígneos, incandescentes,
Y se renuevan siempre.
El toro, llama cárdena,
Llama topacio, llama rubí.

Jose Moreno Villa, de 'Poemas inéditos sin fechar'

<Los tres poemas están tomados del libro 'POESÍAS COMPLETAS'/


Otro poema. Este de GLORIA FUERTES

Cómo se dibuja un torero

Para dibujar un torero
hay que tener mucho salero.
Se dibuja la montera,
-que es el sombrero-
y debajo va la cara
y más abajo va el cuerpo;
mucho adorno en la chaqueta,
chaquetilla de torero,
con borlitas -alamares-...
Muy coqueta la chaqueta
bordada, muy primorosa
-dos claveles y una rosa-.
Muy ceñido el pantalón,
a media pierna un bordón.
¡Qué primor!
Las medias con espiguilla,
de cuero las zapatillas,
la camisa muy rizada,
la corbata muy delgada,
y la faja cinturón
que adelgaza la cintura
y hace hermosa la figura.
¡Qué valiente criatura
del arte más peligroso!
El traje de seda y oro
y el toro, color de toro,
negro el cuerpo, blanco el cuerno.
Negro el toro y azul, él.
¡Torero abre la capa
ya estás en el redondel!
Gloria Fuertes. La oca loca.


Otro poema. Este de GERARDO DIEGO


Torerillo en Triana,
frente a Sevilla.
Cántale a la sultana
tu seguidilla.
Sultana de mis penas
y mi esperanza.
Plaza de las Arenas
de la Maestranza.
Arenas amarillas,
palcos de oro.
Quién viera a las mulillas
llevarme el toro.
Relumbrar de faroles
por mí encendidos.
Y un estallido de oles
en los tendidos.
Arenal de Sevilla,
Torre del Oro.
Azulejo a la orilla
del río moro.
Azulejo bermejo,
sol de la tarde.
No mientas, azulejo,
que soy cobarde.
Guadalquivir tan verde
de aceite antiguo.
Si el barquero me pierde
yo me santiguo.
La puente no la paso,
no la atravieso.
Envuelto en oro y raso
no se hace eso.
Ay, río de Triana,
muerto entre luces.
No embarca la chalana
los andaluces.
Ay, río de Sevilla,
quién te cruzase
sin que mi zapatilla
se me mojase.

Zapatilla escotada
para el estribo.
Media rosa estirada
y alamar vivo.
Tabaco y oro. Faja
salmón. Montera.
Tirilla verde baja
por la chorrera.
Capote de paseo.
Seda amarilla.
Prieta para el toreo
la taleguilla.
La verónica cruje.
Suenan caireles.
Que nadie la dibuje.
Fuera pinceles.
Banderillas al quiebro.
Cose el miura
el arco que le enhebro
con la cintura.
Torneados en rueda,
tres naturales.
Y una hélice de seda
con arrabales.
Me perfilo. La espada.
Los dedos mojo.
Abanico y mirada.
Clavel y antojo.
Enhombros por tu orilla.
Torre del Oro.
En tu azulejo brilla
sangre de toro.
Adiós, torero nuevo,
Triana y Sevilla,
que a Sanlúcar me llevo
tu seguidilla.

                                            Gerardo Diego.
                                            La Suerte o la Muerte.
                                            ( Poema del Toreo
)    


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